domingo, 9 de abril de 2017

Reflexión de CORUSCO; un exitoso escritor, referente al día a día de bomberos.

Desde hace 166 años, los Cuerpos de Bomberos de Chile que el primero de ellos nació el 30 de junio de 1851 en Valparaíso, primer puerto de de la República, la más antigua institución del voluntariado nacional, han entregado a lo largo de su territorio el esfuerzo personal y económico, la salud y hasta la vida de muchos de sus miembros en cumplimiento de sus generosos objetivos de bien público. Surgidos primero para luchar contra los incendios, luego en la medida de nuevos requerimientos, su actividad se amplió, siendo protagonistas en la solución de las variadas catástrofes y emergencias que se producen en Chile o incluso en el exterior tales como inundaciones, terremotos, rescates y otros.... La última lamentable oportunidad ha ocurrido en los recientes incendios que desalojaron parte de nuestro patrimonio forestal.
En ocasiones como esta surgen opiniones acerca de que el trabajo bomberil debiera ser remunerado. Algunos de buena fe sugieren recompensar el sacrificio humano y material que la institución debe cumplir en estas emergencias.
Otros proponen que este calificado servicio profesional y técnico prestado gratuitamente pase a un organismo del Estado. Unos y otros no conocen a los bomberos chilenos e ignoran que este organismo se sustenta en una profunda vocación de servicio público y compromiso ciudadano. Sus bomberos realizan un cotidiano acto de donación por los demás, atendiendo las aflicciones de otros antes de pensar en ellos, sin barreras ideológicas de ningún tipo.Hoy bomberos paga y ayuda en la mantención de la compañía a la cual pertenece. Ser bombero en Chile no es un medio de vida; es un modo de vivir. 

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Incendio de la Cía. Cinematográfica ITALO-CHILENA en calle Chacabuco esq. Carrera el 17 de febrero de 1936

 Postrero homenaje del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso a las
                  35 víctimas del incendio en Carrera esq. Chacabuco 17.02.1936                               
La tranquilidad de la noche y el reposo de muchas personas que disfrutaban alegremente de su verano, se vieron turbados minutos después de la 01,00 AM., del lunes 17 de febrero de 1936, cuando las sirenas del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso avisaban a sus bomberos del violento incendio que estallaba en el edificio situado entre el lado oriente de Avda. Pedro Montt y las calles Carrera y la esquina oriente de la calle Chacabuco, donde funcionaba la Compañía Cinematográfica “Ítalo Chilena....
El fuego convirtió el inmueble en una inmensa hoguera descontrolada, originándose escenas desgarradoras entre los moradores y quienes en los primeros momentos intentaban sin éxito rescatar sobrevivientes de entre las llamas. Gritos de mujeres, carreras de hombres y niños desnudos, desconcierto general, produjo en los primeros instantes el estallido del incendio. La acción de bomberos fue temeraria para tratar de salvar vidas y paralelamente apagar el incendio que ha de ser recordado como una catástrofe en Valparaíso. Todas las declaración de los testigos que a esa hora transitaban por el lugar, coincidieron que primero se sintió una explosión repentina que estremecieron las ventanas de todo el sector y luego en cuestión de minutos las llamas abrasaron el edificio por completo, el que ardía como una inmensa hoguera, saliendo de las ventanas grandes lenguas de fuego que hacían lívida y siniestra la obscuridad nocturna. La visión del siniestro era horrorosa, de esos incendios que se resisten a ser descritos por las palabras, que pierden elocuencia ante la inmensidad dolorosa de un acontecimiento que siega brutalmente el curso de numerosas vidas, que momentos antes se sumaban al concierto animado de la ciudad que disfrutaba del verano de 1936. Se dice que el incendio se habría iniciado en el primer piso, en el edificio de propiedad de la Cía. de Seguros Franco-Chilena, El edificio siniestrado no pertenecía la Cía. de Seguros “La Franco-Chilena” como señaló la prensa de la época, sino que era de propiedad de la Congregación de las Hermanas de la Providencia, que mantienen el Asilo de Huérfanos de la Providencia. Las religiosas empleaban íntegramente el producto de los arriendos en mantener a los pequeños en su asilo y es para ellas este golpe; una catástrofe irremediable. Como se indicaba en el primer piso funcionaba la Compañía Cinematográfica Ítalo-Chilena y donde se almacenaba gran cantidad de celuloide, propagándose en forma inusitada a través de los ventanales interiores a los piso superiores del inmueble, afectando inicialmente al inmueble de calle Chacabuco Nº1812, en esa dirección funcionaba una residencial de propiedad de la señora Juana Guajardo vda. de Brandt, en el lugar bomberos encontró los 10 primeros cadáveres, todos de mujeres, quienes no tuvieron tiempo de hacer nada para ponerse a salvo, pereciendo calcinados, con las manos crispadas como en actitud de defensa o plegaria. El esposo de la señora Guajardo fue don Carlos Brandt, fue dueño del antiguo “Almacén Alemán” de calle Cochrane. Al llegar las primeras bombas al lugar del siniestro por calle Chacabuco, los bomberos se encontraron inicialmente con la falta de agua en los grifos del sector, atacando mientras tanto con hachas, pero era tan grande y sofocante el calor en el lugar que bomberos con su material debieron retroceder, ya que el pavimento de alquitrán que cubría calles y veredas se había caldeado y hacía imposible transitar por el lugar ni menos acercarse por peligro a quedar atrapado. Sin embargo, una vez más en su largo historial de heroísmo y sacrificio, con decisión temeraria, los bomberos de todas las Compañías asistentes aunaron sus esfuerzos y luego se inició en forma el ataque al fuego, bajo la hábil dirección del Comandante del Cuerpo de Bomberos, don Juan Enrique Lyon Sarratea (3ª Cía.). Un grupo de bomberos de las Compañías de Escalas, tendieron su material hacia el interior del edificio que aún se encontraba en llamas, salvando a muchos moradores que no habían alcanzado a salir a la calle y que corrían por el interior del edificio pidiendo socorro, su rescate resultó tan heroico como riesgoso, siendo elogiosamente comentado por los cientos de personas que presenciaban el accionar de los valientes bomberos. El fuego seguía su obra siniestra por el interior del edificio y las llamas aparecían en las casas que tenían salida por avenida Pedro Montt. Los bomberos se movilizaron rápidamente y en acción coordinada enfrentaron el fuego, instalando escaleras y subiendo sus mangueras, para así, desde el fondo del Teatro Real (hoy el sitio ocupado por el Supermercado Santa Isabel) poder atacar el fuego en condiciones más ventajosas. El incendio se extendió también por calle Carrera con gran rapidez, siendo afectada la residencial consignada con el Nº447, perteneciente a don Carlos Humberto Bolocco y a la señora Carmen de Bolocco. El señor Bolocco ocupaba el segundo piso y parte del tercero. Bomberos de la 10ª Cía. tuvo que derribar la puerta de entrada en forma violenta para rescatar a varias personas que se encontraban en su interior. El fuego también tomó incremento por el frente de calle Carrera y redujo a escombros la bodega de Cemento Portland, siendo controlado gracias a una enérgica y desesperada acción de los bomberos, en la mercería que se ubicaba en la esquina de Carrera con Pedro Montt (hoy Ferretería Francesa). Mientras bomberos trabajaba en el lugar, pasada las 02,00 de la madrugada, se desprendió un gran trozo de cornisa del tercer piso, aplastando la pierna de un bombero que trabajaba en la extinción del fuego en el primer piso, debiendo ser trasladado de urgencia a la Asistencia Pública. Los daños por pérdidas de los inmuebles fueron de varios millones de pesos, asimismo la Cinematográfica Ítalo-Chilena perdió todas sus existencias de películas. Asimismo resultaron completamente destruidas y con pérdidas totales las Residenciales ubicadas por las calles Chacabuco, Carrera y Pedro Montt. Cuando los chorros de agua permitieron a bomberos acercarse a la Residencial de Chacabuco Nº 1812, estos procedieron a sacar uno a uno los cuerpos calcinados de las víctimas, las que fueron trasladadas en camión a la morgue del Hospital Van Buren. Poco después de la 1 ½, bomberos dominó el fuego por calle Carrera y otra víctima apareció en una escala a pocos peldaños de la puerta. Completamente carbonizada fue sacada y conducida a la morgue, el cuerpo correspondía a una niña de 15 años. En dicha Residencial vivían 40 personas, entre ellos un joven empleado de la firma Bonacic y Cía. cuya firma tiene sus bodegas al lado del sitio del suceso, vecinos del lugar, se recogió minutos antes de la 01,00 A.M. cuando comenzó el incendio y no se tuvo información alguna sobre su paradero. Entre los desaparecidos se encontraba el señor Hans Schroeders, representante en Santiago de la sección de Turismo de los Ferrocarriles Alemanes que se encontraba de paso por Valparaíso y se alojaba en la Residencial de Chacabuco Nº 1812. Al señor Schroeders le correspondía hacer la propaganda de la Olimpíada Berlín 1936 en Alemania. En la misma residencial se alojaba el cajero del Banco Germánico señor Manuel Achurra. El incendio afectó las transmisiones de las Radios “Diario la Unión” y “Del Pacífico”, por haberse quemado el cable de corriente alterna que alimenta los amplificadores de ambas estaciones. Las personas que alojaban en la residencial de Avda. Pedro Montt Nº 1817, amagada también por las llamas, se refugiaron en el Teatro Real, cuyo empresario señor Vásquez, dio toda clase de facilidades para que los 32 sobrevivientes pasaran la noche en su oficina y en la sala del teatro. Entre quienes recibieron esta ayuda estaban las familias Krumenacker, Arcaya-Díaz, Mateluna, Arnold, Ulloa, Bolocco y la Srta. Ana Baeza Ossa y la Sra. Luz Wilson de Palacios La remoción de escombros duró hasta las 06,00 A.M., siendo trasladados en repetidos viajes en un camión de Carabineros a la Morgue del Hospital Carlos van Buren 36 cadáveres carbonizados e irreconocibles por efectos del fuego. Entre ellos pudo ser reconocido el eminente catedrático, abogado don Juan Guillermo Guerra. La Prensa del día martes 18 de febrero de 1936 señalaba que el incendio había dejado un saldo de 36 muertos y 4 desaparecidos, agregando que este incendio fue de tal magnitud que sólo se podía comparar con el siniestro ocurrido el año 1914 en el Pasaje Ross frente al actual edificio del diario El Mercurio de Valparaíso, donde también se produjeron escenas de horror y un gran número de víctimas fatales. Informaba también la prensa que en las primeras horas del día lunes 17, el Juez del 3º Juzgado del Crimen ser Antonio Vidal Arellano tomó conocimiento oficial mediante el parte enviado por el Comisario de la 5ª Comisaría Central de Carabineros. También recibió las informaciones del Prefecto de Investigaciones don Armando Montaner. El señor Juan Troni en representación de la Cía. Cinematográfica Italo-Chilena, fue llamado a la audiencia con el Juez, luego de sus declaraciones el señor Troni fue detenido por su responsabilidad en los hechos. A las 16,00 horas el Juez de Turno acompañado del Liquidador de Siniestros, Jefes de Investigaciones, Carabineros y un antiguo ocupante visitó el lugar siniestrado, recibiendo información de la distribución de las habitaciones y salidas de emergencias, ordenando a los señores Germán Wehrhahn y Mario Galli ambos funcionarios del Gabinete de Identificación; confeccionar la lista de los pasajeros y personas que habitaban el lugar. Especial importancia tuvo el parte enviado por el señor Comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, don Juan Enrique Lyon Sarratea (3ª Cía.) en su deseo de cooperar a la labor judicial y esclarecer el origen y causas del incendio que produjo la catástrofe por todos lamentada. Cuerpo de Bomberos de Valparaíso . Comandancia Valparaíso, Febrero 17 de 1936.- Señor Juez del 3º Juzgado del Crimen – Presente Señor Juez; A la 1 hora se recibió la alarma dada por la 5ª Comisaría, señalando como sitio amagado el edificio de 3 pisos ubicado en calle Carrera, entre Pedro Montt y calle Chacabuco, propiedad que pertenece a la comunidad de las Monjas de la providencia. El fuego principió por el local en calle Chacabuco Nº 1806 ocupado por la Compañía Cinematográfica “Ítalo-Chilena”, donde almacenaban películas y demás material afecto al negocio cinematográfico. El origen no se ha podido precisar, pero es opinión del suscrito que, es posible que se deba a alguna combustión o muy posible a algún fósforo o cigarrillo, distraídamente arrojado desde la calle por algún transeúnte, que por alguna ventana abierta ha ido a dar encima de los varios rollos de películas antiguas que se dice que ahí existían. Lo cierto es que, según algunos vecinos, se sintió una explosión e inmediatamente ardían los 3 pisos del edificio por calle Chacabuco y buena parte que queda por Carrera. Al llegar el Cuerpo de Bomberos al lugar del siniestro, ardía violentamente más o menos la mitad de todo el edificio y luego se constató que muchas personas habían quedado encerradas en la casa ubicada en (calle) Chacabuco esquina Carrera. Desgraciadamente así era y en breves instantes, tal vez en menos de tres minutos han perdido la vida por asfixia y quemadas muchas personas. Hasta el amanecer el Cuerpo de Bomberos entregó a Carabineros 23 cadáveres carbonizados. Asistió todo el Cuerpo de Bomberos menos la Compañía de Guardia en el sector Puerto, las que se retiraron a las 06,00 horas AM., lo que comunico a Ud. En cumplimiento al Artículo 30 Decreto Ley Nº 251. Dios Guarde a US. (Fdo.) Horacio Rodríguez Mc-Kenna Juan Enrique Lyon Sarratea . Ayudante de Comandancia Comandante Al ser consultado por la prensa respecto a la poca presión de agua en los grifos del sector durante los primeros momentos del incendio, el Comandante de Bomberos señor Lyon Sarratea señaló que ello se debía a que el servicio de agua potable domiciliario estaba graduado para usuarios de casa y solo se aumentaba la presión para el servicio de grifos cuando se producía algún incendio y por cierto que ello tenía una demora desde que se daba la alarma hasta que se ponía en marcha el operativo. El diario “La Unión” destacó el acto de heroísmo realizado por el Marinero señor Ramón Gómez, Guardián 1º del acorazado “Almirante Latorre” durante el incendio de la madrugada informando lo siguiente: Acto Heroico.- Ramón Gómez, Guardián 1º de la Armada de Chile, de dotación del acorazado “Almirante Latorre”, realizó esta madrugada verdaderas proezas y con un arrojo extraordinario. Fue uno de los primeros en intentar el salvamento de muchas personas que pedían auxilio. En esos momentos las llamas habían abarcado gran parte del edificio y los bomberos trabajaban desesperadamente por reducir las proporciones del siniestro. Gómez haciendo gala de valor extraordinario, subió hasta los pisos superiores y salvó a varias personas que padecían primeros síntomas de asfixia y estaban expuestas a morir por la acción del fuego. El bombero Oscar Acosta (8ª Cía.) entrevistado por el diario “La Unión” señaló: “Probablemente fui uno de los primeros en acudir al llamado y subí rápidamente hasta el tercer piso de la parte del edificio que da a calle Chacabuco, ya que el interior estaba casi totalmente abrazado por las llamas. Al llegar al tercer piso una persona, por el humo, no me di cuenta si era hombre o mujer, exclamó: “Bombero, Bombero me asfixio”; le pasé entonces mi toalla y traté de bajarla, pero en esos momentos un chorro de agua me dio en el cuerpo derribándome por la escala. Sin embargo no solté a la persona que estaba conmigo y rodamos muchos escalones. Al llegar abajo la solté y ella escapó corriendo ¡¡ Dios quiera que se haya salvado!! Pero la violencia del incendio fue tal, que bastaron muy pocos minutos para que todo el cuerpo del edificio que da a Chacabuco quedara convertido en una inmensa hoguera. ¿Cree Ud. Que han muerto otras personas? – Estoy casi seguro de ello. Los gritos desesperados de muchas de ellas todavía resuenan en mis oídos al tratar de salvarse por cualquier medio de una muerte horrorosa. Seguramente el número de muertos subirá del que hoy se anota en la Morgue” Al día siguiente del incendio según señala un periodista del diario “La Unión” de Valparaíso se encontró con el Capitán de la 3ª Cía. “Cousiño y A. Edwards” don Nolberto Ladrón de Guevara, quien presentaba los efectos del rudo trabajo desarrollado en la madrugada anterior. Su rostro presentaba inequívocas señales de cansancio y estaba completamente afónico. Su impresión textual fue “...que el incendio tuvo una violencia como jamás había visto en todos los centenares de incendios a que he concurrido. No deben haber pasado más de 3 minutos desde el instante en que se produjo la combustión hasta el momento en que todo el edificio ardía incontrolablemente”. Yo pasé en mi automóvil con mi esposa por calle Carrera hasta Yungay en donde vivía, detrás del diario “La Unión” y nada mi hizo presagiar que minutos más tarde ese edificio habría de convertirse en una hoguera infernal. Subí a mi casa y despaché a la empleada que se había quedado al cuidado de mi hijita y esta se retiró a su habitación en el último piso. No habían transcurrido dos minutos cuando baja gritando despavoridamente INCENDI0…. INCENDIO AQUÍ. Calmando a mi esposa con dos palabras trepé a la terraza y establecí que el incendio era exactamente en diagonal con mi casa, era un incendio pavoroso, porque las llamas brotaban hacia el cielo de todas partes, pareciendo lamer el edificio que se recortaba entre el fuego. Me coloqué rápidamente un jersey de lana y corrí hacia la esquina de carrera con Chacabuco, ya estaba ahí la 4ª Cía. de bombas que se había estacionado a la altura de la bodega de Morrison, imposibilitada de avanzar mayor trecho porque el calor era insoportable y significaba una temeridad acercarse, exponiéndose a serios peligros. Por Avda. Pedro Montt llegaban en esos precisos instantes la 3ª “Cousiño y A. Edwards”, 5ª “Pompe France”, 6ª “Cristoforo Colombo y 7ª “Bomba España” Compañías sucesivamente. En mi calidad de Capitán más antiguo, asumí de inmediato la dirección del ataque: Grité a los “Cuartinos” que me dieran agua, lo que hicieron de inmediato. No había ninguna esperanza de contener el fuego que se desarrollaba por momentos con mayor intensidad, por lo que dispuse inmediatamente que un pistón se estableciera en el corazón mismo del edificio en el depósito de cemento con el objeto de proteger la mercería de la esquina de Pedro Montt. Simultáneamente establecí otro pitón en la puerta trágica, con el objeto de salvar los medios de escape del edificio. Sucesivamente fueron colocados pistones en el 2º piso, tratando de salvar las vidas y el cuerpo del edificio que pudiéramos. Pero, sobre todo, el objetivo de nuestro trabajo en los primeros instantes fue salvar las escaleras en lo posible y tratar de acorralar el fuego, a fin de que no llegara hasta la mercería. Luego el señor Ladrón de Guevara agrega;”...nos sentimos más tranquilo de haber logrado tal finalidad, ya que si el fuego hubiera llegado hasta la mercería tendríamos que lamentar hoy muchas más vidas. La combustión de los aceites, aguarrás, parafina, cartuchos de caza, etc. hubiera sido tan tremendo que hubiera arrasado virtualmente con los teatros, amagando seriamente la manzana entera. No puedo menos que elogiar el comportamiento de los bomberos de todas las Compañías que en los primeros instantes tomaron sus puestos en los sitios de mayor peligro, luchando contra el fuego y con la insuficiencia del agua, cuya baja presión hacía peligrar sus propias existencias. Para dar una idea de la violencia del fuego, bastará mencionar que la puerta del corralón que queda detrás del Obispado y que da frente al edificio del siniestro resultó seriamente dañada por efecto del calor, del mismo modo las chispas habían alcanzado las cornisas del bar del frente que amenazaba también quemarse. El calor en todas las inmediaciones era insufrible y entrabó grandemente la labor de los bomberos. Al ser entrevistado por la prensa, el Capitán de la 4ª Cía. “Almte. Manuel Blanco Encalada” don Rómulo Acevedo declaró: “El agua nos acompañó desde los primeros momentos, pues se instalaron de inmediato los dos grifos de agua salada que existen en la calle Las Heras. Pero el incendio era demasiado extraordinario para declinar, todo fue inútil, considero que no existe medio alguno para combatir un siniestro de las proporciones del lunes en la madrugada. Porque aquello fue una verdadera explosión de fuego, las 120 libras de agua que arrojaban nuestros chorros eran sólo gotas de agua en ese infierno. También la “Cuarta” usó la escala telescópica de la 9ª Cía. “Zapadores Freire” para proteger por la calle Chacabuco el edificio de la Cinematográfica Italo-Chilena. Durante el siniestro mantuvimos tres chorros; uno por los techos, otro por Chacabuco y un tercero por calle Carrera. A pesar de haber concurrido todo el personal que trabajó en forma perfecta desde la una de la madrugada hasta las seis de la mañana, fue imposible el salvamento de tantas vidas, pues el fuego era tal que hacía imposible todo salvamento. Por su parte el Capitán de la 5ª Cía. “Pompe France” don Graciano Berbedet señaló al diario: “Nuestra Compañía nunca ha trabajado mejor que en el voraz incendio de la madrugada del lunes, pero si no nos fue posible una acción más eficaz en defensa de tantas vidas, se debió según mi modo de pensar a que la alarma fue dada con tardanza, pues cuando llegamos al sitio del fuego, segundos después del llamado, ya todo el edificio era una hoguera. Por ello nuestro material fue impotente para hacer frente a las llamas, que cada vez adquirían mayor volumen debido a la abundancia de material explosivo; como las películas del primer piso que se quemaban. También nos encontramos con otro factor en contra; el agua falló durante los diez primeros minutos. Después respondió y se trabajó con dos chorros de 1 ¼” pulgada durante cuatro horas sin decaer un instante en nuestro desesperado anhelo por arrebatar algunas vidas del fuego”. El Capitán de la Sexta Compañía “Cristóforo Colombo” don José Carozzo Corales informó al diario “La Unión” lo siguiente: “El trabajo de la “Sexta” durante este siniestro no tiene nombre, se concretó a proteger del fuego el cuerpo del edificio que queda entre calle Carrera y Avenida Pedro Montt. En esta forma conseguimos amagar las llamas que estaban envolviendo los camarines y escenarios del Teatro Real y También detener el fuego precisamente en una de las bodegas de la mercería que da al lado del teatro. Considero que la catástrofe habría sido aún más grande, pues en la bodega de la mercería había un gran stock de mercaderías inflamables como ser bencina, aguarras y pólvora y hay que pensar que en los altos de la mercería estaba instalada una casa residencial. Yo estimo que el municipio que permitió la construcción de los edificios quemados, sin que se levantaran las respectivas murallas corta-fuegos, le cabe una gran responsabilidad, pues no es posible la existencia de tres cuerpos de edificios sin sus respectivos corta-fuegos. También estimo que debido al material inflamable que existía en el primer piso del edificio de la calle Chacabuco, se debió los caracteres de explosión que alcanzó el fuego. En cuanto al material de que dispone el Cuerpo, estimo que debe ser mejorado con subvenciones de las Cías. de seguro y del Gobierno. El diario “La Unión” informa también que don Armando Boch, Capitán de la 7ª Cía. “Bomba España”, fue uno de los primeros en llegar al sitio del fuego tomado de una de las ambulancias de la Posta Central y sus palabras fueron: “Fue como si una bomba hubiera estallado, pues las llamas en forma instantánea abrazaron totalmente el edificio. Tal fue así que no se asomó nadie a los balcones a pedir auxilio, pues el fuego segó a las víctimas en los primeros momentos de su aparición. A esto se debió la imposibilidad del salvamento, pues no fue falta de comprensión del siniestro de parte de las diversas Compañías, ni demora en el ataque. Todos trabajaron en forma excelente. Además creo que aquí en Valparaíso no hay mucho que desear en cuanto a los servicios de bomberos, los cuales considero como los mejores de Sud-América. Durante la acción de nuestra Compañía resultaron heridos 2 bomberos nuestros; Gerardo Hayé y Alfredo Pelo, cuyo estado de salud ha experimentado una reacción favorable. En mi larga vida de bombero no recuerdo un siniestro de las proporciones del estallado antenoche. Solamente el incendio del Pasaje Ross se asemeja algo. En esa ocasión concurrí al siniestro siendo Capitán de la Cruz Roja Chilena de Valparaíso”. El Capitán de la 9ª Cía. “Zapadores Freire” don Albino González Briones al ser consultado por el diario “La Unión” respondió: “Inmediatamente que llegamos con el carro al sitio del siniestro, fue armada la escala telescópica por calle Chacabuco, iniciándose la acción de protección del Teatro Real, por medio de una escala diagonal colocada sobre la muralla divisoria del teatro. Ahí mismo se pusieron dos pitones. Por avenida Pedro Montt, la “Novena” colocó su escala de corredera de 45 pies de extensión. Con todo este material armado pudo realizarse una acción efectiva más bien de protección que de extinción, pues nada se pudo contra lo abrazado por las llamas. También nuestra Compañía fue la primera en presenciar el cuadro macabro de las diez jovencitas carbonizadas en su intento de huir por una de las puertas de calle que dan a Chacabuco. Nuestros bomberos al derribar la mampara, notaron que sus pies se enredaban en una materia espesa y blanda que por el olor que expedía, de inmediato los hizo reconocer en aquello un montón de carne humana quemada. Es francamente indescriptible la impresión que nos embargó en esos instantes supremos en que el fuego era una amenaza para tantas vidas. También debo lamentar la falta de agua que si no nos perjudicó directamente en nuestro trabajo, entrabó notablemente el de las Compañías de Agua. En la acción de antenoche resultó herido el voluntario Carlos Rojas pero felizmente su estado no es de gravedad”. El diario “La Unión” del martes 18 de febrero de 1936 publica algunas impresiones del Comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso don Juan Enrique Lyon Sarratea (3ª Cía.) respecto al siniestro que afectó a la ciudad la madrugada del lunes 17: “No puedo aun reponerme de la impresión que ha dejado en mi ánimo la extraordinaria violencia de este incendio. Ha estallado y se ha desarrollado con tanta violencia que aun si todo el Cuerpo de Bomberos con todo su material y todos sus bomberos hubiera estado presente, no habría podido contener, ni menos salvar a las infortunadas víctimas. Estamos en condiciones de asegurar que cuando las primeras bombas llegaron, ya los infortunados ocupantes del edificio habían perecido en su empeño de encontrar salvación. El factor de la baja presión del agua no es de despreciar, pero no hubiera influido en nada, así hubiéramos tenido toda el más potente chorro imaginable en cada pistón. Ha sido tan violento y abrazador el fuego, que cuando el gallo de la 4ª Compañía llegó al sitio del incendio; fue el primero en llegar, ya este había tomado un incremento tal que todo el edificio era una sola hoguera. Acerca de los orígenes del siniestro, mi impresión personal y particular es que alguien que transitaba por frente a las oficinas de la Italo-Chilena arrojó inadvertidamente bien, un fósforo o una colilla de cigarro produciendo la combustión que algunos segundos después produjo la violenta explosión que precedió al incendio. Finalmente el diario consigna que el Comandante Lyon hizo un detallado y espeluznante relato de cómo fueron encontrados los cadáveres, lo que el diario omite por respeto al dolor de los deudos. El Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, don Rafael Luis Barahona Verdugo (3ª Cía.) hizo una serie de observaciones al señor Alcalde de Valparaíso don Oscar Ruiz-Tagle, todo referente a la manera en que funcionaron algunos servicios públicos durante el incendio de calle Carrera. Todo ello acompañado de un informe del Comandante don Juan Enrique Lyon Sarratea (3ª Cía.). La nota decía lo siguiente: Cuerpo de Bomberos Valparaíso . Superintendencia 18 de Febrero de 1936 Señor Alcalde Me permito acompañar a la presente, copia de la nota que he recibido del señor Comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso don Juan Enrique Lyon Sarratea, motivada por las consecuencias del último siniestro, extremadamente dolorosas y que han constituido un luto para la ciudad. Hago mías en todas sus partes las aseveraciones del señor Comandante Lyon y con las observaciones y la experiencia que da el trabajo del Cuerpo de Bomberos puedo afirmar a US. Que hay en Valparaíso numerosísimos edificios atestados de moradores y en que faltan las más elementales medidas de seguridad para casos de incendios. En los cerros especialmente los habitados por familias de modestos recursos y en que las casas son generalmente de material ligero y muy combustible hay construcciones en que el descuido al respecto excede a toda ponderación. El fuego puede fácilmente cortar en esas construcciones el acceso a la calle en el primer momento y dejar a numerosas personas a merced de las llamas Conocedores del interés de US. Por servir eficientemente a la ciudad, me permito hacerle presente todo lo anterior y rogarle tenga a bien hacer completar las disposiciones municipales para prevenir catástrofes por incendios, hacer inspeccionar por técnicos los distintos barrios a fin de determinar las construcciones peligrosas y obligar finalmente a los propietarios a adoptar las necesarias medidas de precaución. Agradeciendo a US. de antemano su atención en estas graves materias, me suscribo su atento y seguro servidor (Fdo.) Oscar Fernández Melgarejo, Rafael Luis Barahona Verdugo . Secretario General Superintendente Por su parte el señor Comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, don Juan Enrique Lyon Sarratea (3ª Cía.) informó al señor superintendente lo siguiente: Cuerpo de Bomberos de Valparaíso … Comandancia … Valparaíso, 17 de Febrero de 1936 Señor Rafael Luis Barahona, Superintendente del Cuerpo de Bomberos.- Valparaíso.- Señor Superintendente: Tengo el sentimiento de dar cuenta a Ud. de un incendio ocurrido hoy en la calle Carrera entre Pedro Montt y Chacabuco a la 1 hora, sin esperar la costumbre reglamentaria de dejar constancia de los siniestros al fin de cada mes. Las consecuencias de este siniestro me obligan a tomar este temperamento. Parece ser que el origen del incendio se debe a que violentamente se incendiaron unos montones de películas cinematográficas y otros materiales depositados en el almacén que ocupaba la Compañía Cinematográfica “Ítalo Chilena”, resultando en una explosión que inmediatamente incendió los tres pisos del edificio por calle Chacabuco. Al llegar las Compañías de todo el cuerpo, menos la de guardia en el sector Puerto, ardían violentamente los tres pisos de más o menos la mitad de todo el edificio donde quedó circunscrito el fuego. Pero por cierto sufriendo serios perjuicios el resto. Desgraciadamente se constató que muchas personas se habían quedado encerradas en la casa que queda en Chacabuco esquina Carrera es decir, encima del local ocupado por la Compañía Cinematográfica, las que sin duda perdieron la vida por asfixia y quedando sus cuerpos completamente quemados en cortos instantes y antes que nos hubiera sido humanamente posible prestarles auxilio. Solamente hasta el amanecer el Cuerpo de Bomberos entregó a Carabineros veintitrés cadáveres carbonizados. Me permito manifestar al señor Superintendente que la Central Telefónica del Cuerpo recibió la alarma a la 1 hora en punto y cinco minutos después se encontraban en trabajo las Compañías 3ª, 4ª, 5ª, 6ª, 7ª, 9ª y 10ª y muy luego después la 1ª, 8ª y 11ª. Los tres Comandantes del Cuerpo, llegaron al lugar del siniestro casi simultáneamente con las primeras Compañías. El ataque al fuego como tal, no fue difícil, pero si algo peligroso y angustioso por la tragedia de que fue origen. Lo increíble señor Superintendente, es que en un edificio de material ligero, tabique y adobes principalmente, sin ninguna muralla cortafuegos en una extensión de no menos de 80 metros entre Chacabuco y Pedro Montt, se permita almacenar materias tan violentamente inflamables como películas cinematográficas, alcohol, pólvora, aguarrás, bencina, parafina, etc. etc. y con casas habitación en los altos, donde residían algo más de cien personas. Dejo a su elevado criterio decidir qué actitud debe adoptar el Cuerpo de Bomberos ante esta catástrofe que ha costado tantas vidas por falta de reglamentación o de previsión de quienes corresponda. No se escapará a Ud. la importancia que todo esto tiene para los moradores de edificios en condiciones análogas al que se comenta y también a lo que continuamente queda expuesto el personal del Cuerpo de Bomberos que no mide consecuencias para si cuando se le llama a cumplir con su misión. No está demás dejar constancia en esta nota de que se comprobado desde hace algún tiempo a esta parte que los grifos o salidas de agua que corresponden a la Empresa de Agua Potable contienen muy poca presión en los primeros momentos de un incendio, mejorando notablemente más o menos una hora después y cuando por lo general no es tan importante una alta presión de agua como en los primeros momentos Para ello pueda ser que exista alguna razón técnica que el suscrito no conoce o a que la Empresa de Agua Potable mantiene sus cañerías con escasa presión y sólo larga el agua mucho tiempo después que ha principiado el incendio. De todos modos es deplorable. Saluda atentamente al señor Superintendente (Fdo.) Horacio Rodríguez Mc Kenna Juan Enrique Lyon . Ayudante de Comandancia Superintendente En el diario “La Unión” de Valparaíso de fecha 22 de febrero de 1936, el Comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso se refiere a publicaciones referentes a la llegada a la puerta de Chacabuco 1812, dando su versión de los hechos; “Por lo que he leído en algunos diarios locales y de Santiago veo que se han precipitado los informantes” , alejándose de la absoluta verdad. Aun cuando no tengo el menor interés en repetir lo que ya oficialmente se ha dicho respecto a la actuación del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso en el incendio de la madrugada del 17, y ya que Uds. vuelven sobre el particular, debo referirme a un hecho que entiendo debe quedar claramente expuesto. La Central Telefónica del Cuerpo de Bomberos recibió la alarma a la 1 de la madrugada. Tres minutos después estaban frente a la puerta en referencia las Cías. 4ª, 5ª y 9ª por calle Chacabuco, las que tienen el cuartel bastante cerca del lugar del siniestro. Los bomberos por orden del Segundo Comandante (Raúl Despouy Quenstedt) que vive en el cuartel de la 5ª pronto llegaron para extender sus escaleras sobre los techos vecinos, por el lado de la Av. Pedro Montt, y a dirigir potentes chorros de agua sobre la parte incendiada por una inmensa llamarada, ocasionada al inflamarse ciertas materias almacenadas en el primer piso. Por ello, el fuego había ascendido en forma violenta y vertical sorprendiendo a numerosas víctimas, entre ellas al eminente catedrático don Juan Guillermo Guerra. Los bomberos atacaron al fuego impidiendo su paso a la vecindad, especialmente el Teatro Real que corrió grave peligro. El 2° Comandante dio la orden de derribar la trágica puerta; la derribaron los voluntarios de la 9ª Luis Urtubia y Carlos Rojas, ambos hacían guardia en el cuartel y un pitón de la 4ª Cía. manejado por los voluntarios Marambio y Oscar Sthandier Jiménez (Tesorero General entre 1970-1976), también haciendo guardia nocturna en su cuartel. Inmediatamente introdujeron el pitón por esa puerta. A pesar de los esfuerzos de muchos por salvar la vida de los atrapados no tuvieron el éxito esperado. Los cadáveres se encontraban junto a la puerta, la que las víctimas evidentemente trataron de abrir hacia fuera; cuando esa puerta se abría hacia adentro. El edificio siniestrado no pertenecía la Cía. de Seguros “La Franco-Chilena” como señaló la prensa de la época, sino que es de propiedad de la Congregación de las Hermanas de la Providencia, que mantienen el Asilo de Huérfanos de la Providencia. Las religiosas empleaban íntegramente el producto de los arriendos en mantener a los pequeños en su asilo y es para ellas este golpe; una catástrofe irremediable. Los funerales para las personas, cuyos cadáveres fue imposible de identificar y que no fueron reclamados por sus deudos, se realizaron colectivamente el día miércoles 19 de febrero partiendo el cortejo desde la Capilla del Hospital “Carlos Van Buren Vallejos”: La Municipalidad de Valparaíso se hizo cargo de los funerales, costeando todos los gastos que ello demandó. De las personas que fueron identificadas por sus deudos se fijó como fecha del funeral; el día viernes 21 de febrero en la Catedral del Espíritu Santo. Para ello se coordinó el Alcalde de Valparaíso don Oscar Ruiz-Tagle con el Presbítero don Nemesio Marambio, Párroco de la iglesia Catedral del Espíritu Santo, ubicada en la esquina de calle Molina y Plaza de la Victoria al costado del Club Naval de la Armada de Chile. Las misas fueron oficiadas por el Vicario General del Obispado Presbítero don Ángel Custodio Rodríguez, asistiendo el señor Intendente de Aconcagua don Manuel Fernández García, en representación del Presidente de la República Excmo. señor Arturo Alessandri Palma asistió su Edecán, Mayor de Ejército Alberto Briceño el Obispo Diocesano de Valparaíso, Monseñor Eduardo Gimpert; el Alcalde de Viña del Mar don Sergio Prieto Nieto; el Prefecto General de Carabineros de Aconcagua, Coronel Fernando Délano Soruco; Director General de la Armada y Comandante en Jefe subrogante, Vice-Almirante Olegario Reyes del Río; el Comandante en Jefe de la Escuadra Contra-Almirante Julio Allard Pinto; Comandante de la Guarnición militar, Coronel Humberto Benedetti; Decano del Cuerpo Consular, don Emilio Ortiz de Zevallos (Cónsul del Perú). La alocución fúnebre estuvo a cargo del Capellán de la Armada Presbítero Julio Brunet. Se recibieron condolencias de todas las Instituciones de Valparaíso y de un número importante de personas e instituciones del resto del país y del extranjero. Se recibió condolencias de los Cónsules de Alemania y de Francia. El Ministro de Justicia e Instrucción Pública don Francisco Garcés Cano

Valparaíso 1851 (hrm/cca)

Fotografía del libro "100 años al servicio de la ciudad" de José Velasco Olave, Colaboración de la 2° Cía. "Esmeralda" de Santiago y libro "Valparaíso 1851" (Capítulo: Grandes Incendios).

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martes, 31 de enero de 2017

JUAN (Johannes Pedro) SIELFELD JESSEN, Bombero y ex – Director N° 30 de la 2° Cía. “Bomba Germania” de Valparaíso.


Hoy hemos querido destacar un “Segundino" de excepción Juan Sielfeld Jessen, comerciante naviero, nacido en Hamburgo/Alemania el 14 de julio de 1878. Hijo de Johannes Jürgen Sielfeld Christiansen, nacido el 03.de 1840 Flensburg/Ducado de Schleswig/Alemania y falleció el 25 de octubre de 1899 Hamburg/Alemania) y Anna Maria Jessen Ripcke nacida el 20 de julio de 1841 Flensburg/Ducado de Schleswig/ Alemania, fallecida el 07 de julio de 1933 en Hamburg/Alemania. Bombero voluntario y Director de la “Bomba Germania de Valparaíso en dos ocasiones (de 1916 a 1920 y de 1924 a 1926), fallecido en Valparaíso/Chile el 17 de marzo de mil novecientos cincuenta y seis. 

En ocasión de una visita al cuartel de la 2° Cía. “Bomba Germania” de Valparaíso con autoridades alemanas a fines, de 2016, su nieto el arquitecto Berndt Sielfeld entregó una fotografía enviada desde Santiago por su hermano y nieto también de don Juan Sielfeld Jessen, ello en atención que la foto existente no parecía la más adecuada para representar a quien fuera, según antecedentes del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso; Director de la Germania en 2 ocasiones, entre los años 1916 -1920 y 1924 – 1926. No cabe duda que el acta del incendio del 30.12.1939 se refiere Juan Sielfeld Jessen “Bombero Honorario”, destacado por su valiosa colaboración al servicio de la ciudad. 
En el ROL: 1924 podría referirse a uno de sus sobrinos hijos de su hermano mayor, Juan Sielfeld Wall, que para efectos de distinguir tío y sobrino, se dio en llamar Juan 2º Sielfeld en la Germania; en familia se le conocía por tío Juan, el apelativo 2º para la familia es nuevo. Juan Ernest Sielfeld Gundlach es el segundo de los 5 hijos del tío Juan. Reside en Concepción, es Ingeniero Mecánico de la UTFSM y dueño de la industria metalmecánica SIGU con asiento en Talcahuano.

Valparaíso 1851 (hrm/cca)

Con el valioso aporte del arquitecto Berndt Sielfeld y el Profesor don Víctor Mansilla


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lunes, 2 de enero de 2017

Galvarino Vera Mac Connell, Mártir del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso



Galvarino Vera Mac Connell, bombero Voluntario de la 8ª Compañía “Zapadores Franco-Chilenos”, encontró trágica muerte en el incendio ocurrido el 1° de enero de 1953 y posterior explosión de la “Barraca Schulze”. Nació en Iquique, provincia de Tarapacá el 27 de septiembre de 1911. De profesión Mecánico su vida laboral, en la ciudad de Valparaíso, la desarrolló en la maestranza Barón de los Ferrocarriles del Estado. 
Casado con doña Violeta Roda Bernal. Padres de tres hijos: Carlos, Jorge y Lidia. Su esposa le sobrevivió hasta el año 2004, falleciendo a los 91 años de edad.

Valparaíso 1851 (hrm/cca)

Agradecimientos a su hijo Prof. Dr. Jorge Vera Roda


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viernes, 30 de diciembre de 2016

Valparaíso 1851 les desea Feliz Navidad y todo lo mejor en el Nuevo Año 2017 que se inicia.


En estas fechas tan significativas, especialmente Navidad, momento en que nos reencontramos y verdaderamente nos sentimos más unidos que antes, y Camaradas de un ideal bomberil común; reciban cada uno de Uds. el saludo fraterno y la gratitud de estos dos viejos bomberos que disfrutan navegando en la historia Institucional de cada uno de los Cuerpos de Bomberos de la República que nacieron un lejano 30 de junio de 1851 en el primer puerto de Chile.

Gracias por la ayuda recibida de vuestras Instituciones, ella ha sido una valiosa información, verdadero aporte para descubrir aun más a nuestros fundadores y a todos quienes nos antecedieron.
A la vez el término del año nos permite hacer un recuento de lo que ha sido este 2016 y las proyecciones y proyectos que cada uno tiene para desarrollar en el Nuevo Año 2017 que se inicia.

(Feliz Navidad y todo lo mejor en el Nuevo Año 2017)

Valparaíso 1851 hrm/cca.


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lunes, 15 de agosto de 2016

Sebastián David Castro Valdés, primer Mártir del Cuerpo de Bomberos de Paillaco 12 de agosto de 2016.


“Honor y Gloria a nuestro Héroe”, a nuestro camarada de ideal Bomberil, Sebastián David Castro Valdés (Q.E.P.D.), Muerto en Acto de Servicio el viernes 12 de agosto de 2016, producto de un grave accidente de tránsito mientras se dirigía en el trayecto hacia una emergencia estructural en calle Mac Iver, cuando a la altura de calle O’Higgins con Bulnes en la ciudad de Paillaco, fue impactado a las 18,45 horas por un camión Municipal, conducido por el Conductor Sr. Alejandro Navarrete, quien al percatarse de la gravedad de las lesiones llamó al servicio de emergencia, quedando detenido en la Subcomisaría de Carabineros.  conductor fue sometido al examen de alcoholemia en el Hospital a la espera de los resultados y la posterior orden del Fiscal. El bombero Castro pertenecía a la Primera Compañía de Bomberos “Germania” del Cuerpo de Bomberos de Paillaco, Una vez estabilizado fue de inmediato trasladado con lesiones de grave al Hospital de Valdivia. Lamentablemente su estado era de tal gravedad que no pudo recuperarse, falleciendo el día sábado ante la consternación de sus camaradas de la “Germania”. Sus restos fueron trasladados desde la ciudad de Valdivia (Región de los Ríos) el domingo 14 de agosto, a las 11:00 horas, a Paillaco, siendo despedido por el Cuerpo de Bomberos de Concepción. Al llegar a su ciudad natal Paillaco se dirigieron al cuartel de la 2° Compañía de Bomberos de la ciudad, ubicado en Bernardo O’Higgins 375 frente a la Plaza de la República, donde fueron velados. La comunidad rindió un sentido homenaje al bombero Mártir con una velatón frente a su cuartel. El día lunes 15 se mantuvo la comunidad visitando al bombero Mártir para, posteriormente, darle cristiana sepultura en el mausoleo del Cuerpo de Bomberos de Paillaco, ubicado en el Cementerio General, después de una misa a realizarse a las 18:00, en el lugar del velatorio. Sebastián David Castro Valdés (Q.E.P.D) fue acompañado a su última morada por todos los Cuerpos de Bomberos de la Región de Los Ríos y delegaciones de la Región de la Araucanía. Sebastián es el primer bombero mártir del Cuerpo de Bomberos de Paillaco. El Directorio General en sesión extraordinaria del sábado 13 de agosto de 2016 declaró de acuerdo a lo establecido en el Reglamento General del Cuerpo de Bomberos de Paillaco nombrar como Mártir de la Institución al Bombero Sebastián David Castro Valdés (Q.E.P.D), quien se desempeñaba como bombero de la Primera Compañía “Germania” y Secretario General de C.B. Paillaco, Sebastián ha fallecido a la edad de 21 años producto de las graves lesiones sufridas en el accidente de tránsito. El nuevo Mártir del C.B. Paillaco desde muy niño se acercó a la “Germania” y fue un enamorado de esta noble institución, pidiendo permiso para pasar a ver las maquinas, equipos y solicitando su incorporación como Cadete en el año 2007. Al incorporarse a la “Germania” como Bombero Voluntario. Debido a su alto espíritu de servicio y voluntad de ayudar a la institución que pertenecía, ocupó los cargos de Ayudante, más tarde Secretario de su Unidad, Teniente 2° de Tropas y finalmente este año 2016 asume como Secretario General del Cuerpo de Bomberos de Paillaco.      "Gott Mit Uns"

Valparaíso 1851 (hrm/cca)

Agradecimientos a: Diario Paillaco, Bomberos Paillaco y otros archivos


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lunes, 27 de junio de 2016

"Héroes de Fuego" del Cuerpo de Bomberos de Maullín, fundado el 23 de octubre de 1909.


Maullín que en la lengua Mapudungún significa “salto de agua” ó “cascada de lluvia”, está ubicada en la X Región de Los Lagos. No está claro el año de fundación que data entre mediados del siglo XVI y del siglo XVII. En 1603 un año después de la despoblación de la ciudad de Osorno por la rebelión mapuche de 1598, se erigirían más hacia el sur los fuertes San Antonio de Carelmapu y San Miguel de Calbuco, para defender a las poblaciones españolas sobrevivientes de la destrucción de Osorno.

Se piensa que el Fuerte de Maullín se habría fundado como centinela de apoyo a estas poblaciones durante las décadas siguientes, debido a la falta de fuentes no hay consenso sobre su fecha exacta de fundación. Finalmente, en 1790 es refundada como San Francisco Xavier de Maullín, año desde el que mantendría una población hasta el día de hoy, siendo parada obligada del antiguo Camino Real que comunicaba sectores de la isla de Chiloé y la ciudad de Valdivia. Entre las más destacadas instituciones creadas en la ciudad de Maullín se encuentra el Cuerpo de Bomberos, fundado el 23 de octubre de 1909, formada mayoritariamente por habitantes de la Villa de Maullín y alrededores; profesores, funcionarios públicos, pequeños empresarios, agricultores, carpinteros, zapateros, artesanos y pescadores. Las nuevas poblaciones instaladas en la periferia a comienzos del siglo XX, fue el motivo de crear una institución para proteger a la ciudad contra los incendios y cualquier otro siniestro que amenazara la ciudad y sus habitantes. Los bomberos fundadores tuvieron un profundo sentido humanitario, se prepararon apoyados en principios doctrinarios fundados en la Disciplina y la Responsabilidad. En el Libro de Acta de Fundación del Cuerpo de Bomberos de Maullín se lee lo siguiente; “En la Villa de Maullín del Departamento de Carelmapu, a veintitrés de octubre de 1909, reunidos los infrascriptos, Celestino Díaz A., J.Ramón Saraos, Antonio Díaz B.,Bartola Domínguez, José 2º Pérez, Manuel Soto P.,Gumersindo Vargas, Juan Andrés Miranda, J. Plutarco Toledo, Pedro J. Velásquez, Nicolás Díaz, Eliseo Aburto, Eusebio Álvarez, Manuel J. Hernández, Juan de Dios Díaz, Juan J. Barría, Rafael González, J. Miguel Hernández, Flavio Díaz, Eduardo Paredes, Benedicto García. C. i además que suscriben el Acta todos los vecinos propietarios, acordaron fundar el “Cuerpo de Bomberos de Maullín” para la extinción de incendios i la propiedad de vidas y propiedades contra los riesgos de los mismos, i nombraron el siguiente directorio provisorio de la corporación, mientras se organiza en forma definitiva. Superintendente: Celestino Díaz A.- Comandante: José 2º Pérez,- Vice-Comandante: Juan Andrés Miranda – Tesorero: don Bartola Domínguez – y Secretario: Benedicto García C. Acordaron que también la Corporación deberá regirse por los Estatutos del Cuerpo de Bombero Maullín. En los primeros años el Primer Directorio tomó la contratación de importantes mejoras en las Compañías, quedando organizadas las dos que formaban el Cuerpo de Bomberos de Maullín. La instrucción y disciplina de sus miembros se demostró en los incendios en que actuaron. En 1915 los bomberos se encontraban preocupados de resolver el problema de las Alarmas que no existían en la ciudad. Frente a estas dificultades, el Directorio acordó disponer de los servicios de una Campana, que sirvió en todo caso para su deseo de ayudar en la mejor forma posible, a la obra en que se encontraban empeñados los bomberos. También se debe recordar que los carros bombas eran tirados con caballos y debían movilizarse por pésimos caminos de arena de la Villa Maullín, ello significaba que los traslado se hacía con extrema lentitud, favoreciendo así la propagación de los incendios. Por ello todos los incendios exigían la presencia de los dos Compañías existentes. Cuando ocurría un gran incendio, la tarea de bomberos era impedir que el fuego se propagara al resto de la manzana, por lo cual demolían rápidamente las propiedades colindantes y apagaban las brasas con baldes de cuero. En aquellos años, el amago de incendio era en extremo deficiente, puesto que continuaba siempre el uso el hacha, la picota, el balde y la pala, lo que significaba que el trabajo de bomberos se limitaba a demoler la propiedad siniestrada para evitar su propagación. El Directorio de 1928 empieza a gestionar la adquisición de una bomba a motor y no pudiendo concretar la compra directa en Alemania, llega a un acuerdo con el C.B. de Puerto Montt y adquiere una Bomba a motor denominada “La Salvadora” por un monto de $ 3.350.- Para esa fecha el Cuerpo de Bomberos de Maullín contaba con una antigua Bomba a Palanca de fabricación Alemana Henrich Kurt Stuttgart Nº 2549. Para hacerla funcionar bomberos necesitaba del esfuerzo corporal de muchos bomberos. Por ello el Directorio acordó organizar la 3ª Cía. formada por hombres de nobles sentimientos del deber y del sacrificio quienes fundaron la “Tercera” el 13 de noviembre de 1928. En ese año se le entrega a la 1ª Cía. de la Bomba a motor y a la 3ª Cía. la Bomba a Palanca Henrich Kurt Stuttgart Nº 2549 de la 1ª Cía. La 4ª Cía. es fundada en el “Sector de los Carreras” una tarde del 25 de enero de 1969. A la fecha el Cuerpo de Bomberos de Maullín marcó un hito de pena y dolor al caer en Acto de Servicio al bombero José Reinaldo Ojeda de la 2ª Cía. en circunstancia que el 3 de diciembre de 1985 su Compañía, se dirigía a un llamado de incendio en el Sector “La Matanza”, volcando el carro en el sector “Las Chilcas”, originando una gran cantidad de bomberos heridos, quienes fueron derivados a diferentes centros hospitalarios, uno de ellos; Carlos Peña en helicóptero a la Capital Regional. Aquel día las sirenas silenciaron sus ecos, el destino enlutó los corazones de los Caballeros del Fuego por el fallecimiento del bombero José Reinaldo Ojeda, bombero Mártir que dio su vida en el sagrado cumplimiento del deber, cuyo nombre lleva la 2ª Cía. en su eterno recuerdo y homenaje. 

Valparaíso 1851 (hrm/cca)


Agradecimientos a la investigador y escritora Sra. Andréa Soto Toledo. Antecedentes históricos y fotográficos de su libro "Héroes de Fuego", Memoria histórica del Cuerpo de Bomberos de Maullín

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jueves, 24 de marzo de 2016

Bombero Eduardo Rivas Melo, Héroe en la Paz y Caballero del Fuego 13ª Cía. "Providencia", muerto en Acto de Servicio el 21 de marzo de 1981.


El 21 de marzo pasado la 13ª Cía. de Bomberos “Providencia” y el Cuerpo de Bomberos de Santiago, recordaron a uno de los suyos; quien falleció trágicamente a los 23 años de edad combatiendo las llamas en la Torre Santa María, ubicada en la comuna de Providencia. Se trataba del bombero Eduardo Rivas Melo muerto en Acto de servicio el 21 de marzo de 1981 mientras cumplía su sagrado deber voluntariamente impuesto; en el incendio de la Torre Santa María tratando de rescatar personas atrapadas en uno de los ascensores del edificio más alto de Chile en aquella época....
Eduardo nació en Santiago el 28 de junio de 1957. Cursó sus estudios secundarios en el Liceo José Victorino Lastarria de la comuna. Motivado por el servicio que entregaba la “Trece” a los habitantes de Santiago, llegó al Cuartel, ingresando a la Brigada Juvenil el 4 de noviembre de 1973. Así y luego de meses de estudios, el 14 de marzo de 1975 ingresó como bombero a su amada “Trece”. Su gran responsabilidad le permitió cumplir con su familia a su cargo y con la Compañía que juró acatar. Estudiaba Auditoría Contable en la Universidad de Chile y trabajaba en un Banco. El 21 de marzo de 1981, a las 10:15 horas, se dio la alarma de incendio en Avda. Santa María y Pedro de Valdivia Norte, 6° Cuartel, en el lado sur del piso 12 de la entonces Torre más alta de Santiago y primer rascacielos de Chile inaugurado en 1980. El incendio fue un escenario de pesadilla sin precedentes, era el edificio más alto y seguro del país, y bastó una chispa provocada por un cigarrillo mal apagado para originar la inflamación del pegamento utilizado para instalar unas alfombras. Hubo un total de 11 muertos, entre ellos el bombero de la 13.ª Cía. “Bomba Providencia”, Eduardo Rivas Melo. Siete Trecerinos tripularon la Berliet en la primera salida, carro que poseía la Decimotercera Compañía en esa época. El fuego era visible a gran distancia en todo Santiago. Violentas lenguas de fuego consumían los pisos de su gigantesca estructura, luciendo espectacular esa mañana primaveral. Incendio cruento de grandes proporciones. Las víctimas fatales fueron producto de la desesperación inicial, calcinadas, asfixiadas o por saltar al vacío desde los pisos superiores. Un coloso poco menos que inexpugnable, con 110 metros de altura, 30 pisos y cuatro subterráneos. Pero solo bastó una chispa en contacto con una planta libre impregnada de gas de neoprén, que en ese momento se usaba en pegar alfombras, para que una hoguera empezara a devorar todo a su paso. Se trabajó por largas horas. Al terminar su labor los “Trecerinos” se formaron para Pasar Lista como el resto de las Unidades de la Institución. Faltaba el joven bombero Eduardo (“Lalo”) Rivas Melo. Había muerto asfixiado en el interior de la Torre Santa María cumpliendo con su deber de luchar contra el fuego y salvar las vidas inocentes. Fue el cuarto mártir de la “Trece” y trigésimo quinto del Cuerpo de Bombero de Santiago. Sus restos mortales fueron trasladados al Cuartel de Eleodoro Yañez y posteriormente al Cuartel General de la Institución. Sus funerales se realizaron el 23 de marzo 1981 cuando estaba por cumplir 24 años. La palabra de los sobrevivientes al incendio. Los sobrevivientes dijeron que en dos minutos las llamas habían alcanzado todo el piso, como si una bola de fuego envolviera el recinto. "Arrancamos una puerta y la tiramos por una de las ventanas rompiendo los cristales. Gateamos para evitar el humo espeso que llegaba hasta un metro del suelo", señaló en 1981 el trabajador José Flores, uno de los sobrevivientes. "Por el hueco del vidrio roto comenzamos a salir de a uno, colgándonos de las molduras. Preferíamos arriesgarnos a morir cayendo desde esa altura, antes que calcinados (por los 700 grados que alcanza un espacio cuando se desata un incendio). Así, colgando, rompimos el vidrio del piso inferior y nos descolgamos. Después bajamos por las escaleras", agregó Flores. El primero en llegar al lugar fue el camarógrafo Hernán Cortés, hoy de 65 años. Estaba en el hotel Sheraton, cubriendo un evento del Comité Olímpico de Chile luego de ver unas llamas en la torre cruzó con sus equipos; "Empecé a grabar de inmediato y estuve hasta que cayó el primer cuerpo... ahí no pude seguir más. Cayó a un metro de la camilla que sostenía bomberos. Lo grabé cuando venía en el aire... fue espantoso". Al poco rato, Cortés cuenta que llegaron los tres canales de la época, que estuvieron transmitiendo el incidente en vivo. El camarógrafo Juan Carlos Segovia, quien esa mañana estaba de turno en TVN, se acercó al patio del canal para observar incrédulo el gigantesco muñón tiznado en que se estaba convirtiendo el edificio gracias a las llamaradas. "Cuando llegamos veíamos cómo la pileta de la torre se llenaba de vidrios, pedazos de ventanales de hasta 50 centímetros que caían como guillotinas. Se creó una psicosis colectiva e incluso, alguien se tiró desesperado desde el piso 3. Quedó con el cuerpo enterrado de vidrios. Entre las bocanadas de llamas y el humo, vimos que otra persona se tiraba al vacío. Cuando Bomberos lo tomó del suelo su cuerpo era como un muñeco de goma con todas las articulaciones desintegradas", cuenta Segovia. El bombero Enrique Pérez tenía entonces 34 años y pertenecía a la 1ª Cía. de Santiago, de las primeras en llegar al siniestro. Señaló que la demora en apagar las llamas no fue la falta de escaleras telescópicas (38 metros), sino que el problema fueron los espejos de agua ubicados contiguamente al primer piso de la torre. "Estos no les permitían a los carros dar el ángulo para alcanzar el piso 12. Solamente llegábamos hasta el nueve", dice Pérez, que entonces llegó en jeans y chaqueta de cuero a cumplir sus labores. Bomberos no contaba entonces con los actuales trajes especiales. "Pero esa instrucción sólo se le dio al personal de las oficinas que concurre de lunes a viernes, pero no a las decenas de trabajadores que ese sábado se encontraban haciendo arreglos de alfombras", explica Félix Sarno Mondaca, ex-Secretario Gral. del Cuerpo de Bomberos de Santiago. La mayoría de las víctimas fatales -casi todas provenientes de la población Calvo Mackenna, de Renca no tenía idea de cómo utilizar las modernas vías de escape del edificio. De hecho, las escaleras presurizadas (que deben estar siempre cerradas) ese día estaban abiertas de par en par. Quemados en el nivel 12, fallecieron dos trabajadores instaladores de alfombras. Otras tres personas trataron de huir en un ascensor que quedó trabado en el piso 12, pero murieron atrapadas en él. "Ese ascensor lo bloquearon los trabajadores en el piso 12 y no lo pudieron activar después del incendio", recuerda Sarno Mondaca. Cuatro personas lograron tomar un ascensor e intentar subir a los pisos superiores, pero fallecieron encerradas en esa trampa mortal que se detuvo en el piso 28. Entre ellas, el voluntario de la 13ª Compañía de Bomberos y de entonces 23 años, Eduardo Rivas. "No falleció por las llamas; murió por el calor", afirma Enrique Pérez. También hubo otras dos víctimas. Sergio Rivera Núñez (32), vigilante de la torre, y el contador Mario Hernán Arriagada Acuña (39) - el mismo que el camarógrafo Hernán Cortés que trabajaba en el hotel Sheraton alcanzó a grabar - murieron saltando al vacío. Ese día, lo sucedido en la Torre Santa María convocó a más de 200 bomberos, quienes cerca de las 13.30 horas lograron controlar el fuego. Luego del siniestro, surgieron nuevas necesidades en el C.B. de Santiago, ya que fue el primer incendio de gran altura. Como entonces no existía una normativa que regulara la construcción en altura en Chile, ni mayor normativa respecto a la protección contra y sus consecuencias, esta tragedia obligó a la entrada en vigencia de la ordenanza correspondiente. Esta torre santiaguina fue un proyecto que cambió el skyline de la capital y representó la cara nueva y vanguardista de la arquitectura nacional. "Consideró en su diseño la normativa estadounidense en el combate de incendios al no existir en el país normativa al respecto", señala el arquitecto Yves Besançon, socio de la oficina que construyó el edificio (el estudio de Sergio Alemparte, Ernesto Barreda y Manuel Wedeles), junto a Carlos Alberto Cruz, Jorge Claude y José Manuel Figueroa. El proyecto, que se ideó bajo el concepto de plantas libres, además, consideraba aire acondicionado y ascensores de alta velocidad. "En esa época no había exigencia respecto de la cantidad de escaleras ni de presurización de las mismas ni de red seca y húmeda o materiales con resistencia al fuego. Pero el edificio contaba con la mayoría de esos detalles", agrega Besançon. Luego de esta catástrofe la normativa mejoró. "Se exigió a todos los edificios que sobrepasaran los siete pisos, tener red seca, una llave de incendio por cada unidad de vivienda o, en su reemplazo, una red húmeda", señala Manuel Brunet, coordinador de la Cámara Chilena de la Construcción. La Torre Santa María iba a tener una "gemela", tal como el World Trade Center de Nueva York, pero ese proyecto nunca se concretó. Según Besançon, el incendio no influyó en la postergación del segundo rascacielos. La "culpa" la tuvo la recesión de 1981 que paralizó la inversión inmobiliaria por algunos años, según aclara el arquitecto. En la Comuna de Pañalolén, existe una calle que recuerda silenciosamente al Mártir del Cuerpo de Bomberos de Santiago y Bombero de la 13ª Cía. Eduardo Rivas Melo, quien entregó su vida en el histórico incendio de la Torre Santa María el 21 de marzo de 1981. Honor y Gloria a Eduardo Rivas Melo y a los todos los Mártires de los bomberos de Chile que vistiendo la burda cotona y el casco del bombero voluntario; son la reserva moral de nuestra patria.
Valparaíso 1851 (hrm/cca)

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sábado, 5 de marzo de 2016

Anita Lara Córdova, Operadora Central de Emergencias del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, cumplió 50 años de Servicios en la Institución.

Los Bomberos de Valparaíso celebran desde el 1º de marzo, al igual que la 2ª Cía. "Bomba Germania", quien la invitó a su Tradicional Cena de Cuartel de Día "2" entregándole una distinción especial y un Bouquet de flores por el hito histórico de haber alcanzado la calificación del premio por 50 Años de Servicios, a la Operadora de la Institución Sra. Anita Lara Córdova, incorporada el 1º de marzo de 1966 cuando era Comandante don William Kenchington Mannzen (11ª Cía.) y Superintendente don Horacio Rodríguez Mc Kenna (9ª Cía.)
Hermana del Mártir de la 10ª Cía. de Valparaíso don Alejandro Lara Córdova, muerto en Acto de Servicio el 8 de Enero de 1965, a raíz de las graves lesiones recibidas mientras combatía un incendio Forestal el día 6 de enero de 1966, en el sector de la población “El Progreso” del Cº Los PlaceresEn la década de los sesenta la Central de Comunicaciones ubicada en el edificio de la Dirección General del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, ubicada frente a la Plaza Rafael Sotomayor Baeza, contaba con dos equipos marca Motorola de dos frecuencias, utilizados por algunos carros y por el Comandante. Anita se familiarizó con esos equipos de comunicación, los cuales con el pasar del tiempo, fueron evolucionando en calidad y tecnología, hasta tener hoy tecnología alemana de última generación. Durante muchos años trabajó con dos de sus hermanas que se incorporaron a la Central de Comunicaciones en esa época, para apoyar la pronta atención de las emergencias del Servicio Activo. Ellas fueron Clarita y Matilde Lara Córdova, las tres hermanas marcaron un hito ya que fueron el primer grupo de mujeres con que contó el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso. Las dos hermanas se dedicaron a la esforzada labor de apoyo en la atención de las diversas emergencias, tales como incendios estructurales, forestales y de materiales peligrosos, rescates vehiculares, en altura y espacios confinados sumados y otros servicios que son propios de los bomberos de Chile. Anita llegó muy joven para hacer un reemplazo y se quedó cincuenta años; de ellos, vivió treinta años en la “Central de Comunicaciones” donde trabajó como “Operadora Jefe”. Posteriormente se fueron integrando otras Operadoras hasta contar hoy con un total de ocho mujeres que atienden los llamados de emergencias durante las 24 horas del día. Durante toda su permanencia en la Institución ha sido una instructora del más alto nivel académico en comunicaciones, recibiendo a las nuevas Operadoras y capacitándolas puntualmente en enfrentar las emergencias que afectan a Valparaíso, una ciudad única con características muy especiales por su topografía, arquitectura materialidad de sus construcciones vías de acceso y otras tantas particularidades que se aprenden con la experticia que da la experiencia Señala también: "Me han tocado hechos donde murieron bomberos. El de 1971, cerca de Laguna Verde: fueron a rescatar gente desde un pozo profundo que contenía gas". En ese incidente murieron el Teniente Benjamín Vicuña y el bombero Phillip Reed Spencer. Un siniestro que la marcó profundamente fue el incendio en el antiguo gasómetro en 1994. En las inmediaciones de la Avda. Argentina. "La gente corría para todos lados y había que evacuar los jardines infantiles". También, los dos terremotos en 2010 y 2014: el terremoto - tsunami y el dramático incendio en los cerros porteños desde el 12 de abril de 2014. Hoy Anita señala que es una mujer agradecida de la vida, y este mes tomará sus vacaciones trasladándose a Nueva York. Allí, en la ciudad de los rascacielos, tendrá una larga estadía visitando a su hermana Nora y sus tres sobrinas. En 1966, cruzó por primera vez el portalón incorporándose a la antigua Central de Comunicaciones en el edificio Institucional donde fue recibida entre otros; por los antiguos equipos de comunicación, los que con el tiempo y el esfuerzo de los diferentes Directorios, han ido cambiando en su calidad y capacidad tecnológica. El próximo 30 de junio, fecha fundacional del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso; recibirá el merecido homenaje de la ciudad de Valparaíso y sus habitantes representados por el Alcalde de Valparaíso, quien la distinguirá con el Título de Ciudadana Benemérita de Valparaíso y su institución le entregará su testimonio por 50 Años de Servicios en la Institución, hito histórico jamás alcanzado por una Operadora en los 165 años de existencia del primer Cuerpo de Bomberos de la República. 
Valparaíso 1851 (hrm/cca)

Agradecimientos a don Guillermo Ávila Nieves.

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miércoles, 27 de enero de 2016

Nuevo Carro Bomba Iveco Magirus 2016 al Cuerpo de Bomberos de Pencahue, Región del Maule, a orillas del Río Claro.


Financiado por la Junta Nacional de Bomberos de Chile, diez Cuerpos de Bomberos entre ellos el de Pencahue, recibieron un carro bomba Iveco Magirus Semi-Urbano o uno Forestal para renovar el Material Mayor de esas Instituciones Bomberiles de la Región del Maule.... La ceremonia se realizó en Santiago de Chile, participando en ella altas autoridades de Gobierno y por don Miguel Reyes Núñez, Presidente de Junta Nacional de Bomberos de Chile. Estuvo presente también don Ramiro Ríos, Presidente Regional de los bomberos de la Región del Maule. En el momento de las entregas de las llaves de los nuevos carro bomba, con mucha emoción don Gonzalo Rojas Oróstica, Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Pencahue y Presidente de la Provincia de Talca, recibió el carro bomba Iveco Magirus, semi urbano 4x2 con estanque con capacidad para 4.000 litros de Agua, motor de 299 HP y Tecnología Euro 5, equipado para entrar en servicio de inmediato en su cuerpo de destino. De inmediato una vez terminada la entrega, la nueva máquina fue trasladada a la ciudad de destino: Pencahue, donde fue recibido con gran alegría y satisfacción por la comunidad y sus organizaciones de base. Luego de la recepción de la importante ayuda lograda por todo el esfuerzo desplegado por el Superintendente de la Institución y secundado por sus bomberos, lo que significó recibir una máquina sin costo para la Institución bomberil ni sus autoridades, bomberos se reunió en la Dirección General y en el Cuartel de la 1ª Compañía, donde se celebró el logro y la magnífica gestión de todos sus integrantes. Nuevamente bomberos de Pencahue demostró a todos que mientras exista la comunicación y el dialogo franco a todo nivel; sin ambiciones personales ni tratando de borrar y partir de cero se logran resultados como los que hoy se ven en esta comunidad, se logra estar cada día más y mejor preparados para enfrentar todas las emergencias donde bomberos es requerido, siendo los únicos beneficiados; los habitantes de la ciudad. Recordemos que la Institución logró de inmediato luego del terremoto que afectó a Chile el 27 de febrero de 2010 construir un nuevo cuartel y recibir un carro Bomba cero Km. para la 1ª Compañía gracias al apoyo brindado por don Miguel Reyes, Presidente Nacional y don Raúl Bustos Secretario Nacional. Hoy se ve beneficiada con otro carro Bomba y la pronta construcción del cuartel de la segunda Cía. La nueva Bomba denominada B-2, fue asignada a la 2ª Compañía del Libertador ”Capitán General don Bernardo O’Higgins Riquelme”, ubicada en el sector de Corinto de la ciudad Agrícola, Vitivinícola y Forestal de Pencahue.

Valparaíso 1851 (hrm/cca)

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domingo, 17 de enero de 2016

158ª Aniversario de la Fundación de la 9ª Cía. "Zapadores Freire" del Cuerpo de Bomberos de Valparaìso 19.01.1858

Hoy martes 19 de enero de 2015 la Novena Compañía de Bomberos "Zapadores Freire" del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso cumple 158 años de abnegados servicio a la comunidad de Valparaíso. En 1983 el preclaro servidor de la "Novena"; don Horacio Rodríguez Mc. Kenna, el más grande de los historiadores que ha tenido la Institución madre de los Bomberos Voluntarios de Chile; señalaba en el Prólogo de su magnífica obra "La Historia de la Novena Compañía" lo siguiente....
Al cumplirla 9ª Compañía de Bomberos de Valparaíso "Zapadores Freire, el 125º aniversario de su fundación, el pasado 19 de enero de 1983, y finalizar la charla que me correspondió dar, en el Salón de Honor, donde hilvanara, en breve resumen, los hechos más culminantes y significativos de su hermosa historia, manifesté mi formal intención de que ese sencillo trabajo, debidamente ampliado y perfeccionado pudiera servir, más tarde, para la edición de un folleto que por su contenido ilustrativo, se convirtiera en una fuente de conocimientos de innegable valor educativo, para todos bomberos de esta Compañía. Con profunda satisfacción, he llegado ahora a la culminación de tan acariciado propósito, en este volumen que comprende un largo ciclo de nuestra vida institucional, desde su origen, sus vacilantes pasos iniciales, pasando por la etapa heroica de su afianzamiento y organización, hasta llegar, por último, a la época actual de su desarrollo, progreso y fortalecimiento. En razón a la amplitud del tema, 125 años de intensa actividad he debido emplear el sistema de la narración en forma muy sumaria, abreviando algunos episodios y omitiendo otros a fin de que su lectura resultase amena y entretenida. De este modo pretendo entregar al bombero lector, lo que me ha parecido más importante, curioso y trascendente de los anales de su Compañía. En todo caso, con esta pequeña obra, creo que se logra llenar un vacío cierto, ya que por desgracia no existe ningún texto para consulta y estudio de fácil adquisición, donde sea posible repasar en sus páginas, el relato fascinante y conmovedor a la vez, de la gloriosa historia bomberil de Valparaíso, cuna en Chile, de este movimiento de altruismo y de servicio. Me presento ante el lector con este sencillo y modesto trabajo ejecutado con mucho cariño y entusiasmo, llevado a cabo como un verdadero desafío a mis posibilidades, sin ningún título, ni mucho menos como un pretencioso historiador, sino tan solo como un simple apasionado narrador de nuestra historia, ya que me he preocupado, durante muchos años, de acopiar recortes de la prensa, conservar apuntes personales, atesorar folletos, memorias, crónicas y comentarios, me he permitido reunir, en mi archivo particular, una verdadera colección de material bomberil, sumamente valiosa e importante. Con estas sinceras palabras, presento esta breve narración histórica, preparada con profundo interés, respeto y seriedad, la que me honro en dedicar, con inmenso cariño y reconocimiento a mi querida Novena Compañía. Septiembre de 1983. Horacio Rodríguez Mc. Kenna. El libro escrito por don Horacio Rodríguez Mc. Kenna es un homenaje a su Novena Compañía y el recuerdo y saludo de esta fecha tan significativa, ha sido enviado por él; desde el Cuartel Eterno, como saludo y recuerdo a sus camaradas bomberos de la "Zapadores Freire" de ayer, hoy y los que se incorporen a esta Legión de hombres de Honor. Próximamente su Compañía completará la historia que don Horacio dejó escrita hasta el 19 de enero de 1983. Un breve resumen de la obra de don Horacio nos señala que una vez reunido un grupo de generosos vecinos encabezados por don José Tomas Ramos Font, Otto Uhde, Guillermo Müller, José Cerveró, Juan Brown, Martín Stevenson, Juan Mouat, Francisco A. Nebel, Eduardo Mickle, Enrique Ward entre otros, fundaron la antigua Asociación contra Incendios de Valparaíso (hoy Cuerpo de Bomberos de Valparaíso) el 30 de junio de 1851 con 4 Compañías; dos de agua, una de ganchos, hachas y escalas y una de Guardia de la propiedad. En la persistencia de los primarios impulsos, en su fe inquebrantable, mantenida y comunicada de una a otra generación, por los Jefes y Oficiales del Cuerpo de Bomberos, en el altruismo efectivo de todos sus servidores, debemos encontrar sin duda, el secreto de la vitalidad de organismo, que puede exhibirse como uno de los exponentes más honrosos de nuestra cultura y, sobre todo, de esta fraternidad social, que pone noblemente a los unos al servicio de los otros, con un desinterés que, verdaderamente enaltece a todos sus componentes. Meses después se fundan nuevas Compañías, el entusiasmo de la juventud porteña por aumentar las fuerzas de la Asociación, despertó interesantes iniciativas tendientes a la instalación de nuevas Unidades. Así fue como vemos la organización de la 3ª Cía. de Bomberos del “Almendral” el 31 de julio de 1852, designando Director a don Nicolás Albano y Capitán a don Edmundo W. Sartori. Deja de funcionar el 25 de octubre de 1852 por la apatía e indolencia de su personal. Pocos meses después el 13 de octubre de 1854 se funda la actual 3ª Cía. gracias a la donación de una Bomba de Palanca Doble por Don Matías Cousiño y Alfaro Fue nombrado Director don Luis Cousiño Squella, hijo de don Matias Cousiño y Capitán don Edmundo W. Sartori nuevamente. Más tarde la numerosa colectividad española funda la 4ª Cía. “Bomba Española” el 17 de mayo de 1876. Lamentablemente hubo de disolverse el 17 de octubre de 1864, con motivo del conflicto bélico surgido entre Chile y España. Los franceses no se quedaron atrás y el 21 de junio de 1856 fundan dos Compañías Francesas dada la gran cantidad de adherentes; la 5ª Cía. “Pompe France” y la 2ª Cía. de Hachas, Ganchos y Escaleras (hoy 8ª Cía. “Zapadores Franco-Chilenos). El 23 de enero de 1858 y con el apoyo de la colectividad italiana fundan la Cía. de Bombas Nº 6 “Colón”. También el 19 de enero de 1858 las autoridades bomberiles habían aceptado dos Unidades más; la 3ª Cía. de Hachas, Ganchos y Escaleras, más tarde esta se convertiría en la 9ª Cía. de Bomberos “Zapadores Freire” el 1º de enero de 1867. Hace 125 años se vio cristalizada la ansiada aspiración de esos numerosos grupo de chilenos, entre los que figuraban empleados, artesanos y obreros. En efecto ese memorable día 19 de enero de 1858 satisfactoriamente cumplido al reunirse en los Salones de la Bolsa Comercial donde se redactó y se firmó el Acta de Instalación de la Compañía, cuyo libro original se conserva actualmente en su Secretaría. Como un recuerdo histórico de importancia copiaremos la respuesta del Superintendente de la Asociación contra Incendios don Juan Agustín Galeas al señor Domingo Montalva, organizador de la Compañía. Señor don DOMINGO MONTALVA Presente.- Señor Tengo el agrado de comunicar a Ud. que el Directorio ha aceptado con placer el ofrecimiento que hizo Ud. a nombre de sus comitentes de formar una Compañía de Hachas y Escaleras y me ha encargado le de a Ud. las gracias por el patriotismo que demuestran en la protección del bien público. Sírvase Ud. ahora instalar la Compañía bajo el nombre de “3ª Compañía de Hachas y Escaleras y reunir a los miembros para que procedan al nombramiento de su Oficiales y de su Director, para que con esto pueda yo enseguida arreglar lo necesario para el equipo de la Compañía. Acepte Ud. las consideraciones de aprecio con que me repito de Ud. su atento servidor. JORGE FEHRMANN, Secretario General, JUAN A. VIVES, Superintendente. Los Benefactores de la 9ª. Cía. “Zapadores Freire” Uno de los más destacados benefactores de la “Novena” ha sido la familia Baburizza, pues desde 1924 su generosidad con la ciudad de Valparaíso, sus habitantes, sus bomberos y particularmente su 9ª Compañía “Zapadores Freire”; han recibido el aporte generoso en la obtención del material mayor de la Unidad. Entre 1924 y 1959 el renombrado hombre de negocios y distinguido benefactor, don Pascual Baburizza Soletic, resolvió donarle a la “Novena” una valiosa y moderna “Escala Telescópica” Alemana Magirus fabricada de madera de 30 metros de extensión, entregada al servicio el 14 de septiembre de 1924 bautizada como “Yugoeslavia” como un emotivo homenaje a la patria del donante, a quien también se le otorgó el título de Miembro Honorario y Benefactor. Asistió a la ceremonia el Cónsul de Yugoeslavia Sr. Svilokos, quien presenció un ejercicio realizado en la Plaza Sotomayor y calle de San Agustín (hoy Alcalde Tomás Ramos y Ramos). Luego de 35 años de servicios, en reunión de Directorio del 29 de mayo de 1959, se autorizó su venta al Cuerpo de Bomberos de Quillota en $ 500.000.-. En 1958 nuevamente la familia Baburizza entrega a la “Novena” un carro Telescópico donado por don Juan Baburizza Gabric, con motivo de la conmemoración del Centenario de la Compañía. La enaltecedora tradición de filantropía para con la “Novena” iniciada en 1924 por don Pascual Baburizza Soletic, fue continuada por sus sobrinos, don Bozo, prematuramente fallecido en 1952 y don Juan, fallecido el 15 de agosto de 1976; acompañando a este último, su hijo Pascual, Director Honorario de la 9ª Compañía. Así fue, que para el Centenario de la 9ª. en 1958, don Juan Baburizza Gabric, obsequió a “su Novena” como acostumbraba a decirlo, un moderno carro Telescópico “Magiruz-Deutz”, Alemán modelo DL-37, de extensión automática, con 37 metros de desarrollo, cinco tramos, más una prolongación, y una escalera adicional de mano, de 2 metros. Además, el carro contaba con una completa y moderna instalación de intercomunicación entre la punta de la escalera y la base, por medio de micrófonos y altavoces, para facilitar la transmisión de órdenes. Se recibió equipado con un pitón monitor, accionable desde el suelo y también desde la punta de la escalera. Completaba el equipo, un moderno dispositivo automático de salvamento, con cable “Liberator”, con el que es posible efectuar salvamentos de varias personas, sin interrupción alguna. El valor de este carro, y su equipo adicional, fue de US. $ 31.000.- CIF Valparaíso. También por cuenta del señor Baburizza, viajó desde la República Oriental del Uruguay, el Técnico en manejo de carros-telescópicos del Cuerpo de Técnicos de los Bomberos Uruguayos señor Alfredo Pedemonte, quien de inmediato dictó un curso de conducción y operación de la torre del carro. El bombero y M.H.D.G. “Por Méritos” señor Pedro Rojas Ramírez recibió el curso de instrucción y ha sido su principal maquinista y operador por más de 40 años. Su entrega oficial, se registró el domingo 15 de marzo de 1959 en una brillante y solemne ceremonia efectuada en la Plaza Sotomayor, con la concurrencia de altas autoridades, acompañadas del Directorio General y con un público de miles de personas. El Acto se inició con el oficio religioso que estuvo a cargo del Capellán de la “Novena” R.P. Florencio Infante Díaz, quien bautizó el carro Telescópico, con el nombre de “Juan Baburizza Gabric”, el que se encontraba rodeado de sus madrinas, señoras Irma Raic de Baburizza, Mary Baburizza de Raby, Etty Baburizza de Araya, Irma Baburizza de Abovich, Silvia Kaplán de Baburizza, Electre Binda de Campuzano, Raquel de la Vega de Purcell, Eliana Gómez-Lobo de Guevara, Jacqueline Mickman de Winter, Elsa Domínguez de Rodríguez, María Cristina Gallardo de Le Dantec, Marta Aguilera de Fernández, Ana Cueto de Fernández y Aminta Araya de Alvear. Esta impresionante ceremonia, culminó con una hermosa alocución del Capellán Infante Díaz, lo que le valió felicitaciones de todos los presentes, al finalizar el acto. Luego, don Juan Baburizza Gabric, generoso donante del nuevo carro, pronunció un discurso de emocionado contenido, al hacer un sentido recuerdo de su tío, don Pascual Baburizza Soletic, donante a la “Novena” de su primer carro Telescópico y que ahora se dejaba fuera de servicio, para dar paso al progreso y a la renovación; dirigiéndose al Superintendente, señor Guillermo Purcell Winter (3ª Cía.), le expresó textualmente lo siguiente: “Con la misma emoción con que, en estos instantes, nos despedimos de nuestro viejo y querido carro telescópico “Yugoeslavia”, cerrando con ello una página más de la noble y heroica historia de nuestra Compañía, cumpliendo con la ordenanza del Cuerpo de Bomberos, tengo el alto honor de poner en vuestras manos las llaves de esta nueva máquina, símbolo que lo hace poseedor inmediato de ella, para que, por vuestro intermedio llegue a sus destinatarios, con mis mayores deseos de que cumpla eficientemente con su cometido en defensa de la ciudad de Valparaíso, nuestro querido puerto, en la seguridad de que la conservarán con el mismo esmero y cariño que le han dispensado a la que, en estos instantes reemplazamos. Con este cambio emocional, hemos dado paso al progreso, en los albores del segundo siglo de existencia de nuestra Compañía”. Agradeció la valiosa donación, el Superintendente señor Purcell, quien en parte de su discurso expresó: “Gracias a la comprensión y a la generosidad de un hombre como don Juan Baburizza Gabric, la ciudad de Valparaíso y el Cuerpo de Bomberos, pueden contar, desde hoy día, con la escala telescópica más moderna que existe en Chile y Sudamérica.Viene esta poderosa máquina equipada con lo mejor de la técnica alemana, con lo más moderno y lo más eficaz; es por esto, señores, que, como bombero y como porteño, me siento verdaderamente orgulloso de este donativo que no tan solo favorece a nuestra institución, sino que, también a toda la ciudad de Valparaíso.” El aspecto emocionante de la ceremonia culminó, sin duda, cuando los voluntarios formaron y abrieron calle al antiguo carro “Yugoeslavia”, que avanzó lentamente, para retirarse de la formación y mientras la banda instrumental de Carabineros de Chile hacía oír los compases del vals “Del Adiós” y un bombero de la “Novena” recitaba una oración que en su parte final, decía: “Treinta y cuatro años de esfuerzos y de sacrificios no lo doblegaron. Ha debido ceder el paso al progreso. Desde hoy su puesto lo ocupa una nueva unidad heredera de sus glorias y forjada en el mismo crisol de generosidad y de filantropía. Por eso al verle alejarse, nuestros corazones se angustian y nuestras gargantas se estrechan por la emoción. Es un viejo amigo que se va, orgulloso de haber cumplido su misión. Y, desde el fondo de nuestras almas, le decimos, simplemente: ¡Adiós!”. Posteriormente se realizó un cóctel en los salones de la Dirección General, donde la señora Irma Radic de Baburizza, fue objeto de una distinción por parte del Directorio, quien le hizo entrega de una bandeja de plata con la inscripción especial, para retribuir algunos de los muchos delicados gestos de la distinguida dama para con la institución. Culminó la ceremonia con un almuerzo ofrecido por el Cuerpo de Bomberos en el Club Naval de Valparaíso, a las autoridades e invitados presentes en honor del señor Baburizza y señora. Finalmente también se quiere recordar en este brevísimo recuento y tener en la memoria a los dos bomberos víctimas del deber, y cumplimos con el doloroso deber de recordar con sincera emoción, a todos nuestros bomberos que han sellado con su sangre el sacrosanto cumplimiento de su deber. Recordar especialmente a nuestros Mártires, cuya figura se alzan gloriosamente, sobre todos los bomberos que ha tenido la Novena y que con su sacrificio sublime, escribieron la página más heroica de su larga historia; RAMÓN CORDERO CARROZA Y HÉCTOR CARVAJAL CARVAJAL, caídos en Actos del Servicio el 19 de abril de 1906 y el 31 de octubre de 1975 respectivamente. 

Valparaíso 1851 (hrm/cca)

Bibliografía: Historia de la 9ª Cía. "Zapadores Freire" de Valparaíso, del M.H.D.G. don Horacio Rodríguez Mc Kenna, Fotografías Archivo personal de Carlos Carvajal Araya.

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sábado, 16 de enero de 2016

Un Gran Incendio Destruyò en la Madrugada del 24 de abril 1948 el Ascensor Esmeralda de Valparaiso

Entre los símbolos más conocidos de la ciudad porteña de Valparaíso (Chile), han estado siempre sus numerosos y típicos ascensores, que inclinados suben y bajan los cerros con las personas que habitan las zonas residenciales altas de la ciudad y lo hacen a bordo de este tradicional medio de transporte del primer puerto de la república de Chile. En aquella época existían más de una treintena de estos en Valparaíso. Un anónimo ciudadano alemán que vivió en el cerro Alegre comentaba desde Alemania.... .


“…A nuestro cerro subía el “Ascensor Esmeralda”, inaugurado en 1905, emplazado en el terreno comprendido desde calle Esmeralda hasta el vértice oriente del Paseo Atkinson. En la estación superior estaba en el paseo y mirador que recuerda a su constructor, John Atkinson Mac Farlan, el que residía en calle Papudo, del antiguo Cº Reina Victoria como le conocían; hoy Cº Concepción. …”. La historia de este ascensor se inicia a finales de 1904, cuando don Federico Page Falkeld presenta una solicitud a la I. Municipalidad de Valparaíso para la construcción del Ascensor bautizado como “Esmeralda”, que unía la plaza Aníbal Pinto Garmendia (antigua Plaza del Orden), y calle Esmeralda Nº 120 (actual numeración Nº 1146 donde funcionó Librería Orellana) con el paseo Atkinson, del Cº Concepción. Esta solicitud fue aprobada el 20 de febrero de 1905. Desde él, es posible contemplar todo el borde costero, los cerros y el plan de la ciudad. Una de sus características es encontrarse permanentemente con turistas y visitantes que llegan al lugar para apreciar la hermosa vista de Valparaíso junto a su movimiento Portuario. En el siglo XVIII hubo una cancha de chueca, y posteriormente ya construido, quedó inmortalizado en el óleo de Helsby, el de la niña con aro. En el paseo también se encuentran hermosas casas, que le da un atractivo propio de fines del siglo pasado. Se accede por el costado del edificio de “El Mercurio”, por la escalera Concepción. Antiguamente llegaba hasta el paseo, el desaparecido Ascensor Esmeralda; actualmente se puede tomar también un colectivo en la Plaza Aníbal Pinto Garméndia frente a la Pérgola de las Flores, y el famoso Café del Poeta, donde funcionó por más de medio siglo; el taller de don Alfredo Schindler Boudon ex combatiente de la I Guerra Mundial, junto a él trabajó su hijo del mismo nombre, incorporándose en la década del setenta su nieto y actual dueño don Erik Schindler, bombero de la Deutsche Feuerwehrkompagnie Nº 2 “Bomba Germania” zu Valparaíso. También se podía subir caminando por la antigua calle Tubildad, hoy Calle Almirante Montt. Contaban los moradores del sector que “…En a media noche del sábado 24 de abril de 1948 voces de alarma nos despertaron a todos nosotros avisando que la estación superior del Ascensor “Esmeralda”, ubicada en el Paseo Atkinson, estaba siendo destruida por un incendio que termino con el funcionamiento del ascensor y nos avisaron que por ello debíamos abandonar nuestra casa. Primero pusimos a los dos pequeños hermanos Mareili y Andreas a salvo con la familia Hofbauer, que vivían al otro extremo del Paseo Atkinson, entonces la 2ª Compañía de Bomberos Alemana (Deutsche Feuerwehrkompagnie Nº 2), logró detener el incendio, y evitar que otras casas siguieran quemándose, solo el Ascensor, el Quiosco de Dulces y algunas casas se quemaron completamente. Mudo testigo de lo ocurrido fueron unas maderas carbonizadas y los rieles de fierro quedaron de nuestro Ascensor. El carro bomba que combatió el incendio fue un Ford año 1942 bautizado como “Julio Fenner Heitmann en recuerdo de su Mártir Tte. 3º Julio Enrique Fenner Heitmann. Después se informó que la causa del incendio fue una falla eléctrica (cortocircuito). Nuestro ascensor estaba ardiendo e iluminando todo el sector del lugar del incendio, a 50 metros a la redonda…”.
El ascensor subía diagonal a una altura de 45 metros, escarpando este ascenso en 35 metros de ladera de cerro, distancia medida entre estaciones de plan y cerro en un ángulo de 50º. Luego del incendio y a pesar que los vecinos del sector pedían su reconstrucción, esta nunca se llevó a cabo. El funicular, proyectado por el ingeniero Federico Page, se convirtió en el segundo funicular del Cerro Concepción y, en uno de los cuatros funiculares ligados al complejo que integran los cerros Alegre y Concepción. La prensa de la época informó de inmediato del violento Incendio que destruyó el Ascensor Esmeralda la madrugada del día 24 de abril de 1948 a las 00,53 horas A.M. señalando: La Alarma se dio con atraso y faltó agua al comienzo. La enorme Hoguera iluminó la ciudad y el Edificio ocupado por el Ascensor fue totalmente destruido por el fuego. El día y hora señalado se produjo el gran siniestro que en pocos momentos tomó un incremento que hizo peligrar las casas vecinas de Plaza Aníbal Pinto Garmendia, calle Esmeralda y Paseo Atkinson, en el Cº Alegre. En sus comienzos desde los balcones del lado poniente del Paseo Atkinson los vecinos podían observar que una llama que parecía arder en el lado izquierdo de la línea del ascensor, a mitad del cerro, tomó uno de los cables y produjo una chispa eléctrica de luz amarilla que en forma vertiginosa subió hasta la casa de máquinas que no tardó en arder. A la una y media de la madrugada, es decir en escasos treinta y cinco minutos, ya había ardido todo el sector, mientras las primeras bombas que llegaron, atacaron desde el plan, evitando que las chispas y escombros ardientes que caían sobre los techos propagaran el fuego a diferentes casas. Como informaba la prensa, en contados minutos todo el edificio quedó convertido en una enorme hoguera que iluminó gran parte de la ciudad, provocando alarma, sobre todo entre los vecinos de calle Esmeralda. Muy tarde la Alarma.- Pero la alarma fue dada con mucho atraso. Algunos choferes de taxis que se encuentran en el paradero de la Plaza Aníbal Pinto Garmendia avisaron a los bomberos. Uno de los choferes que fue de los primeros en notar el fuego nos declaró que había podido observar perfectamente que el fuego tuvo su origen en un cortacircuito, pues vio salir la característica llamarada que cundía poco a poco en el cerro. Los dos carros del ascensor se encontraban ubicados en medio del recorrido. El fuego consumió los cables y los dos vehículos se precipitaron hacia abajo causando grandes destrozos en las instalaciones del ascensor. Los dos carros quedaron destruidos totalmente. En el Paseo Atkinson. Los edificios colindantes que se encuentran en el Paseo comenzaron a arder, a pesar de los esfuerzos que hacían los bomberos para salvarlos. Sin embargo, más tarde, los bomberos consiguieron obtener buen éxito en su empeño y así salvaron muchas de las propiedades que corrían un serio peligro de ser consumidas por las llamas. Pero la alarma fue dada con mucho atraso. Algunos taxistas que se encuentran en el paradero de la Plaza Aníbal Pinto Garmendia avisaron a los bomberos. Uno de ellos que fue de los primeros en notar el fuego declaró a la prensa que había podido observar perfectamente que el fuego tuvo su origen en un cortocircuito, pues vio salir la característica llamarada que iba cundiendo poco a poco de un cable del ascensor. Inmediatamente nos agregó, fuimos a dar aviso a la Compañía de Bomberos que estaba más próxima, la que acudió en el acto y solo después de varios minutos se dio la alarma por medio de las bocinas del Cuerpo. Caen los dos Carros del Ascensor Esmeralda, el fuego había tomado un enorme incremento y no solo se extendió por la parte superior del ascensor que da al Cerro Alegre sino también en la parte baja que queda en calle Esmeralda. Los bomberos llegaron con su acostumbrada rapidez, cuando fueron llamados y comenzaron su labor, pero sus propósitos fueron frustrados en los primeros momentos debido a la falta de agua. Más tarde contaron con ella y de este modo trabajaron hasta dominar el fuego. Los dos carros del ascensor se encontraban ubicados en medio del recorrido. El fuego consumió los cables y los dos vehículos se precipitaron hacia abajo causando grandes destrozos en las instalaciones del ascensor. Los dos carros quedaron destruidos totalmente. Tres Empleados del Ascensor:- La rapidez con que se propagó el fuego hizo que los empleados del Ascensor “Esmeralda” huyeran lo más rápidamente posible José Coloma Cáceres y Guillermo Álvarez lograron salir hacia la calle, pero no así Violeta Arduain Muñoz, que fue sacada más tarde por los bomberos. Recibió quemaduras y fue llevada a la asistencia Pública donde quedó hospitalizada en estado de gravedad. Bomberos accidentados.- El voluntario de la 8ª Cía. “Zapadores Franco-Chilenos” don Armando Varas Alfaro sufrió un principio de asfixia y fue llevado rápidamente a la Asistencia Pública, donde se le atendió en forma solícita. También sufrió algunas lesiones el bombero de la 5ª Compañía “Pompe France” don Juan Zorrilla. Estaba trabajando junto con sus demás compañeros cuando cayó sobre él un palo ardiente, y le ocasionó algunas lesiones. Dos Detenidos.- Los empleados del ascensor Srs. Coloma y Álvarez fueron detenidos por Carabineros. Ninguno de los dos sabía como había estallado el incendio. El fuego los despertó y trataron de huir lo más rápido posible. Luis Santander Mena.- era el Maquinista. Se encontraba durmiendo cuando estalló el fuego y en los primeros instantes trató de huir lanzándose hacia la calle Esmeralda Pero no pudo hacerlo. Volvió entonces hacia la parte superior y lo alcanzaron las llamas. Fue rescatado por los bomberos y trasladado de urgencia a la Asistencia Pública donde quedó hospitalizado con graves lesiones en su cuerpo. Habla don Eduardo B. Budge Barnard.- El Director Honorario del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso y bombero de la 1ª Cía. “Bomba Americana” don Eduardo Budge, que llegó de los primeros a la Plaza Aníbal Pinto Garmendia manifestó su extrañeza por el retraso con que fue dada la alarma de incendio. La mayoría de los bomberos que llegaron al comienzo del siniestro, acudieron por el sonido producido por los carros del Cuerpo de Bomberos. La primera llamada desde el Cerro fue la que hizo la 4ª Cía. de Bomberos “Almte. Manuel Blanco Encalada”, que entregó agua a la 3ª Cía. “Cousiño y A. Edwards”, Armó desde el sitio llamado “Los Catorce Asientos ubicados en la salida de vehículos en la parte posterior lateral del Colegio Alemán de Valparaíso. También se extendieron tiras directamente desde el Estanque de agua salada del Cerro Cárcel. Del plan envió agua a la 11ª Cía. “George Garland” colocando pistones en los tejados del Bar Neptuno y otros establecimientos. Se dedicaron a remojar el pasto y los escombros ardiendo que se desprendían de la caseta superior. La casa a mano derecha de la caseta baja del ascensor quedo bloqueada al caer los carros. En efecto al desarmarse los carros, estos bloquearon las salidas. Don Germán Saavedra E. que vivía en el Paseo Atkinson 133 pudo huir con sus cuatro familiares. Tenía el señor Saavedra un negocio de Frutería y Dulcería a la salida misma del ascensor. Salió al techo de su casa que ya se encontraba en llamas y alcanzó a salvarse junto con su familia. El señor Saavedra tenía la suma de $ 10.000.- pesos en dinero efectivo guardada en su casa. No alcanzó a llegar hasta la pieza donde estaba el dinero y estos fueron consumidos por el fuego. El señor Saavedra tenía asegurada su casa en la Compañía de Seguros Franco Chilena, pero estimó que los perjuicio ocasionados de ninguna manera los cubriría dicho seguro. El perro Bobby.- Es un perro color café que recorría ayer los escombros lanzando lastimeros ladridos. El animal no se apartó un momento del sitio donde hasta hace pocas horas funcionaba el ascensor en busca de su amo. Al conversar los periodistas con los vecinos acerca de la actitud del perro, tuvieron conocimiento que perteneció a Abraham González Avendaño. Este murió hace algunos meses, después de prestar servicios en el ascensor durante muchos años. Quien sabe si el recuerdo del amo que se había ido para siempre determinó que el perro no abandonara el local donde había vivido desde pequeño y ayer ante la desaparición de lo último que le quedaba, el perro gemía en forma lastimera. Más Damnificados.- En Paseo Atkinson 153 vivía la señora Dora Pizarro viuda de Pizarro, que perdió todo cuanto tenía. En la Compañía de Seguros La Transandina había tomado un seguro por $ 30.000.- pesos, pero las pérdidas superaban los ochenta mil. También fue destruida la casa de Atkinson 151, donde vivía doña Berta Cruz Roja. Tenía un seguro en la Cía. de Seguros La Polar, por la suma de $ 10.000.- pesos. En la misma casa vivían la Sra. María Teresa Bórquez de Fritz y los señores Jorge Roger y Arturo Davis. En Atkinson 161 bajos, vivían don Humberto Arancibia Castillo quien perdió todo. Tenía un seguro por $ 50.000.- pesos en la Cía. de Seguros Chilena Consolidada. Las Pérdidas las calculan en el doble. En los altos de este edificio vivía don Juan Videla Astorga que también perdió todo. Aguas de Pozos Particulares.- En los primeros momentos, la prensa señaló que los bomberos no tenían agua para atacar el fuego desde el Cerro Alegre. Con el objeto de solucionar transitoriamente la situación, el bombero de la 3ª Cía. “Cousiño y A. Edwards” don Julio Correa, conectó las mangueras con el pozo que tiene en su residencia del Cerro Alegre, el 2º Comandante del Cuerpo don Guillermo Purcell Winter (3ª Cía.). De esta manera se pudo salvar la situación y evitar que el fuego alcanzara mayores proporciones. Pesada tarea desplegó el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso para sofocar el violento incendio que se declaró y destruyó por completo el Ascensor Esmeralda que unía la calle Esmeralda con el Paseo Atkinson y varias propiedades de este mismo paseo y varias propiedades en el Cerro Alegre en de la madrugada del día 24 de abril de 1948, desde las 00:53 horas, hasta después de las 04,30, hora en que el fuego era completamente dominado luego de poner fin a este funicular originado por un cortocircuito en el cable principal de energía. Cuando los bomberos se encontraban entregados a un merecido y reponedor descanso, nuevamente, a las 07,40 horas, las bocinas del Cuerpo llamaban a estos abnegados bomberos; esta vez para combatir el fuego que había hecho presa un edificio de la calle Blanco. Vemos como con nuevos bríos y entusiasmo inigualable; se entregan a la lucha por salvar la propiedad ajena. La ciudad una vez más tiene una deuda de gratitud para con estos bomberos que exponen su vida y solo tienen por lema: “Valor y Abnegación” (hoy “Abnegación y Constancia”). No se puede dejar pasar inadvertida la actuación que la cupo a Carabineros de Chile, especialmente en el primer siniestro, donde se constituyeron desde el primer momento. El mayor de Carabineros señor Augusto Vicencio al mando de Oficiales y tropa de la 4ª Comisaría no solo se encargaron de mantener el orden y practicar las primeras investigaciones, sino prestaron toda clase de ayuda a los damnificados, en algunos casos consiguiendo alojamiento para los que habían quedado a la intemperie. Este es otro hito histórico de los bomberos de Valparaíso que se aleja en la bruma del tiempo y se pierde en el humo de los incendiosValparaíso 1851 (hrm/cca.)

Agradecimientos a la Hemeroteca de la Biblioteca Santiago Severín de Valparaíso, a Erik Schindler, Bombero Voluntario de la Deutsche Feuerwehrkompagnie zu Valparaíso y a la Dra. Elizabeth Tuschen, Hospital de Bonn República Federal de Alemania

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