domingo, 15 de marzo de 2015

La 13ª Cía. de Bomberos de Valparaíso “Bomba Placilla” instala Memorial a su benefactor don Fernando Vallejos Casanueva, con motivo del traslado al nuevo Cuartel en Placilla de Peñuelas.


…. En el instante en que cualquier Institución deja definitivamente el lugar que la vio nacer y donde desarrolló por largos años su fecunda actividad, se hace una retrospección valórica de todo el largo acontecer de hechos, acciones, trabajos, rutina y justificación de su plena existencia, con el único propósito de que; el incansable afán de continuidad progresiva, permanezca como el objetivo marcado desde su fundación. En nuestro caso, como Decimotercera Compañía “Bomba Placilla” del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, ha sido y es atender a la comunidad cuando nos llama en su angustia y dolor, cuando clama desde la desgracia y la aflicción, con la confianza cierta, de que serán auxiliados por hombres dispuestos y consagrados vocacionalmente, prestos al sacrificio, sin estridencias ni gestos suntuosos, sino con una conducta efectiva, recatada e incógnita....
La creación de nuestra Compañía no fue un trabajo simple; convencer a los reacios; tranquilizar a los desconfiados, conducir una correspondencia que al no recibir la oportuna respuesta hubo de ser reiterada una y otra vez, salvar los inconvenientes que originaba la construcción de un Cuartel, previa adquisición de los terrenos, constituyó un trabajo de no fácil ejercicio para traer el ideal a la realidad. Este fue el principio donde se elaboró la raíz del árbol que hoy somos….El éxito alcanzado es evidente, pues lo que en sus comienzos se presentó como un desafío difícil de concretar, el imperativo de ser solidarios nos impulsó a satisfacer el mandato y el clamor de la comunidad. Desde su fundación sus constructores sostuvieron la premisa de que la perennidad de una Unidad Bomberil, se debe fundamentar en; practicar el ideal, realizar el bien y llevar de continuo en el alma los valores permanentes del espíritu; que cada uno de sus integrantes sea un elemento socialmente útil y eficazmente preparado para forjar su destino; capaz de cumplir una permanente, renovada y perfectiva actividad personal, por una parte y por otra, desarrollar una acción inteligente, responsable, noble, concertada en el beneficio colectivo, de contribuir en el mejoramiento y elevación de las formas de vida de la localidad en que yace su ser, su existir y su hacer. En síntesis, se construyó con el sello inconfundible de la abnegación y el amor insobornable hacia la Patria y a la humanidad sufriente. Señores, en esta oportunidad y en justicia, entregamos nuestro reconocimiento más hondo a aquellos Bomberos Fundadores, que con bondadosa dedicación sostuvieron en el tiempo la vida y la existencia de nuestra Compañía; ellos fueron ejecutores directos y eficientes de la Obra. Entre tantos otros, nombraremos a algunos que la memoria todavía nos permite sin mayores indagaciones traerles a esta ceremonia. Ellos son: Pedro Barrales, Silvio de Paoli, Carlos Jorquera, Ramón Espinoza, Osvaldo Mauricio Palma, José Espinoza, Pedro, Samuel y Juan Barrales, Mario, Edgardo y Jaime Retamal, Juan, Luis Guillermo Cortés, Hugo Bugueños (padre), Hugo Bugueños (hijo) y Jorge Bugueños, Mauricio Vallejos, Efraín González, Patricio Uribe… Gonzalo Garate, José Yáñez, Patricio y Jaime Torres, Cesar Aballay, Miguel Rivas, Héctor Francisco Pacheco, Miguel González, Gumersindo Gastón Iturrieta, Rodrigo Espinoza y Enrique Domacin entre otros. Todos ellos hombres valiosos, que contribuyeron a la esforzada construcción de lo que hoy somos. No haremos por ahora reseñas biográficas de su participación en la dirección y manejo institucional, en nuestros archivos encontramos abundante información de sus brillantes carreras bomberiles; bástenos señalar que todos, sin excepción, cumplieron fielmente su compromiso, su involucramiento en el quehacer del Bombero porteño, tomando parte en la actividad directiva en el Cuerpo y consecuentemente en la Decimotercera. Sin embargo, resulta oportuno en esta significativa ocasión, nombrar a quienes hoy, aun comparten ideales y principios con ejemplar perseverancia y fe en la Institución donde han realizado su vocación de servicio con celo y fervor. Ellos constituyen todavía las vigorosas columnas que sostienen el ideal del Bombero de Placilla. Están aquí, haciendo presencia y, tras una fructífera trayectoria, sin vanagloria ni arrogancia, continúan compenetrados del valor de las actividades institucionales y su destino. Ellos son los seis fundadores que aun permanecen en nuestras filas: Manuel González, Vicente Espinoza Alvarez, Fernando Vallejos Espinoza, Enrique González, Humberto Espinoza Avarez y Patricio Ruiz. Al dejar nuestras antiguas instalaciones, este sencillo pero acogedor recinto que por tantos años nos cobijó, resulta oportuno mencionar a quien fuera nuestro más insigne benefactor, al hombre que no escatimó recursos personales para adquirir el terreno donde se construyó el necesario Cuartel, donde se desarrollaría la actividad de la “Bomba Placilla”, se trata de don Fernando Vallejos Casanueva. Don Fernando lideró el proceso de consecución del área que se necesitaba para levantar una sencilla edificación, sumando su elevado aporte económico a las erogaciones de la comunidad, llevó a la realidad el proceso de tanta significación para los noveles bomberos, que soñábamos con disponer de Casa Bomberil propia, desde donde brindarían sus servicios a la población de nuestra querida Placilla de Peñuelas. Esta Placa testimonial que descubriremos, en medio de la emoción que momentos de tanta trascendencia suscita; viene a ser el instrumento que, como un culto fervoroso rendimos al suelo en que vio la luz la “Decimotercera”, y un merecido homenaje a don Fernando, sin olvidar que no hay movimiento de edificación donde no hayan dejado sus huellas una larga pléyade de hombres que encabezaron las primeras “Listas” de los Bomberos de la Compañía, y que por largos años sirvieron y un grupo de sobrevivientes lo siguen con abnegación y lealtad de entrega ilimitada a esta noble causa bomberil. Apreciados amigos, nosotros los más viejos, nos regocijamos al ver a nuestros jóvenes Bomberos, y a las futuras generaciones, cumpliendo con su deber dueños de sí mismos; posesionados de la importancia de su rol; consecuentemente, me asiste la convicción de que ante una sociedad marcada por las deficiencias morales, junto con instalarnos en el nuevo Cuartel, será un imperativo categórico el desarrollo de un proceso formativo que en sus dimensiones éticas se deben sostener y más aun, promover su cultivo, pues el valor moral, rectitud y clara conciencia de la función que cumplimos, nos exige una formación ética más elevada que la que practica el común de la sociedad contemporánea. La vigorosa juventud que está llegando, es sangre nueva que llega a revitalizar nuestros cuadros y robustecer nuestra Institución con el aporte generoso de su entusiasmo y de su decidida e histórica voluntad de trabajar activamente por el bien de la “Bomba Placilla”. Desde esta perspectiva, urge practicar una rigurosa selección de nuestros futuros Bomberos, para con ellos formar las recias personalidades que en el porvenir serán los que conducirán los destinos de nuestra querida Compañía. Los pocos viejos Bomberos que han agotado sus energías al servicio de la Institución, que han pugnado por decenas de años, y que no se rinden ni esperan otro armisticio que la muerte, celebramos alborozados este magno acontecimiento, con la esperanza cierta de que los nuevos Voluntarios nos ofrecerán un luminoso porvenir cuando comprobemos que una parte considerable de la juventud, sana, viril y estudiosa, reaccione con la madurez del hombre formado, afianzando el optimismo y nos permita mirar con serenidad y complacencia el futuro de nuestra Unidad, ya definitivamente instalada en el Cuartel que con tanta generosidad y altruismo edificara para nuestra Compañía la “Fundación George Mustakis Dragona”, para quienes ofreceremos en su oportunidad un digno y merecido reconocimiento de gratitud porque “No hay agradecimiento en donde no hay fino amor”. Este es pues, en esencia, el motivo profundamente humano que justifica la instalación de éste memorial y el recordatorio del día en que la “Decimotercera Compañía” traspasó las barreras del silencio de nuestra quieta Placilla de Peñuelas, cuando salió a cumplir con su deber, haciendo sonar las sirenas de su primer carro-bomba, anunciando que salían para “servir mejor …siempre…”. 

 !! He dicho !! 

Humberto Espinoza Alvarez 
Fundador de la 13ª Cía. 
Bomba “George Mustakis Dragona”

Valparaíso 1851 (hrm/cca)

2 comentarios :

Unknown dijo...

Buenas tardes, a los voluntarios que tienen prontuario policial y/o por delitos sexuales se les permite igual participar?
Que yo sepa ser bombero es una labor de honra y valores.

Unknown dijo...

Atenta a su respuesta estimados.